La reconocida fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz (1949) presentó ayer en el Museo Nacional de Antropología (MNA) la exposición “Futbol 2026. Annie Leibovitz”, una muestra que rinde homenaje al deporte más popular del mundo y que refleja su fascinación por la capital mexicana. La exhibición, que abre hoy al público y permanecerá hasta el 30 de agosto, reúne 100 instantáneas que incluyen desde imágenes históricas del Mundial de México 1986 hasta una serie de 25 nuevos retratos de figuras icónicas del balompié.
Un homenaje a los guerreros del futbol
Durante un recorrido previo a la inauguración, Leibovitz explicó que su intención fue plasmar la esencia de quienes practican este deporte. “Para esta ocasión pensé en las personas que juegan futbol, así que quise hacer retratos de quienes practican el deporte, porque ellos son una especie de guerreros, héroes y hermanos; son un grupo extraordinario de seres humanos”, señaló la artista, ganadora del Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2013.
La muestra, que contó con el apoyo de las fundaciones Televisa, Coppel y Diez Morodo, se divide en tres secciones. La primera es una selección de las emblemáticas fotografías que Leibovitz capturó durante el Mundial de México 1986. La segunda es una instalación con 50 imágenes que ofrecen un panorama de su trayectoria profesional. La parte central está compuesta por 25 retratos de estrellas del futbol como Cristiano Ronaldo, Kylian Mbappé, David Beckham, Guillermo Ochoa y Raúl Jiménez, entre otros.
Diálogo con el pasado prehispánico
La exposición no solo se limita a la fotografía contemporánea. En un gesto de integración cultural, las imágenes de Leibovitz dialogan con una vitrina que contiene figurillas prehispánicas asociadas al juego de pelota. Estas piezas, provenientes de la tumba de tiro de El Opeño, en Michoacán, representan la concepción sagrada de este deporte en las culturas originarias, donde más que una competencia era una ceremonia que escenificaba la lucha de fuerzas divinas para mantener el equilibrio cósmico, la vida y la fertilidad de la tierra.
Pablo Ortiz Monasterio, fotógrafo y curador de la exposición, destacó esta dualidad: “Además, esta muestra es una oportunidad de hacer un eco de las fotografías de futbol con piezas del Museo Nacional de Antropología, así que hay una pequeña sección que dialoga entre el antiquísimo juego de pelota con esta fotógrafa megacontemporánea”.
El amor por la Ciudad de México
Leibovitz no ocultó su admiración por la capital mexicana. “Estoy enamorada de la Ciudad de México, de su sofisticación y de todo lo que conlleva. Creo que (con este trabajo) la toqué un poco y después planearé otro viaje para fotografiar a su Presidenta. Ella ya aceptó. Y también planeo trabajar en el Museo Frida Kahlo, pues hace tiempo que he querido trabajar con los corsés de Frida Kahlo”, confesó.
La fotógrafa describió a la ciudad como “un hervidero de creatividad y de cultura, es una ciudad fascinante, fuerte, artística y asombrosa; su gente es increíble y amo a sus mujeres, que tienen mucha seguridad en sí mismas”. Sobre el posible retrato de la mandataria mexicana, Leibovitz comentó: “Todavía estoy trabajando en lo que haré y mucho dependerá de lo que sea posible. Me encanta que sea mujer, que sea inteligente y fuerte, porque ustedes saben que ella se está defendiendo del vecino de al lado, donde vivo y donde a veces desearía no estar. La admiro por eso”.
El recuerdo de Pelé
Leibovitz también compartió la anécdota que la vinculó al mundo del futbol. En 1981, logró retratar al legendario Pelé. “Yo no estaba acostumbrada a decirle a la gente lo que tenía que hacer ni a dar instrucciones”, recordó. Cuando el astro brasileño llegó con zapatos nuevos, ella le pidió que usara su calzado viejo. El patrocinador del futbolista se opuso, pero Pelé intervino de forma amable: “Yo no tengo que usar ningún zapato. Cuando comencé a jugar de niño no tenía y durante años jugué descalzo”. Entonces, se quitó los zapatos y mostró sus pies desnudos.
Leibovitz capturó esa imagen, pero al querer exponerla en un museo de Nueva York, le dijeron que no era un retrato. A partir de ese momento, la fotógrafa se obsesionó con el cuerpo de los deportistas. “Pelé fue realmente mi inspiración sobre cómo trabajar en México, cómo abordar el futbol en general y esta es una historia que estará escrita en el catálogo de la exposición”, concluyó.
Un proyecto en expansión
La artista adelantó que este trabajo apenas comienza. “Le decía a Antonio Saborit, director del MNA, que apenas estoy comenzando este proyecto, porque hay muchas otras personas a las que quiero fotografiar y que no pudimos incluir en esta serie, así que planeo seguir trabajando”, afirmó. Con esta muestra, Leibovitz no solo celebra el futbol, sino que también consolida su vínculo con México, un país que la ha cautivado profundamente.



