El caos se apoderó del centro de Nueva York después de que los Knicks perdieran su primer partido en las finales de la NBA. Un total de 21 aficionados fueron arrestados, según informó la policía local.
Enfrentamientos en el Midtown
La derrota de los Knicks ante los San Antonio Spurs por 115-111 desató una serie de disturbios en el área de Midtown. La mayoría de los arrestos ocurrieron durante una Watch Party en el parque Bryant. Los aficionados se enfrentaron a la policía, que intentaba despejar las calles. Un portavoz policial indicó que cinco oficiales resultaron heridos debido a la actitud de la multitud, descrita como “ruidosa, violenta y destructiva”. Los seguidores se subían a techos de paradas de autobús y postes de luz, lanzaban botellas de vidrio y arrancaban publicidad.
Cargos y detenciones
Ocho de los detenidos enfrentan acusaciones graves, que incluyen asalto a un oficial, posesión ilegal de armas, amenazas y resistencia al arresto. Los otros trece fueron liberados sin cargos. Este incidente ocurrió en el tercer juego de la serie, que era el primero en casa para los Knicks desde 1999, cuando disputaron su última final. La ciudad estaba bajo máxima seguridad debido a la visita del presidente Donald Trump, quien asistió al partido.
Persecución a un aficionado visitante
Un reportero de The Gothamist relató cómo un streamer que vestía una camiseta de los Spurs fue perseguido por aficionados locales. Logró escapar al refugiarse en un edificio cercano, pero antes le arrancaron la camiseta.
Medidas para los próximos juegos
Ante los disturbios, el portavoz del consejo municipal, Justin E. Sanchez, declaró: “Hay formas de gestionar las multitudes que limitan los riesgos, eliminan a los alborotadores y permiten que los aficionados se diviertan. Aún quedan partidos por delante y, con suerte, mucho que celebrar. Al igual que los Knicks, necesitamos analizar lo ocurrido y planificar cómo hacerlo mejor para el próximo partido”.



