Accor, la cadena hotelera francesa, está acelerando su expansión en destinos de playa mexicanos para atraer al turismo internacional y diversificar sus ingresos. Tras años concentrada en ciudades, la compañía busca fortalecer su presencia en el mercado turístico mexicano, uno de los más grandes del mundo.
Estrategia de expansión hacia destinos de sol y playa
Accor construyó su presencia en México principalmente en ciudades, pero ahora quiere ajustar esa ecuación. La empresa ha emprendido una expansión hacia destinos de sol y playa para ganar terreno en el mercado turístico, aprovechar el impulso del Mundial 2026 y competir por un segmento donde históricamente tenía menor presencia.
La compañía, que opera marcas como Sofitel, Mondrian e Ibis, ha convertido a México en una de sus prioridades de crecimiento en América. El enfoque está en resorts y destinos turísticos como parte de una estrategia para equilibrar su portafolio y capturar una mayor proporción del gasto turístico.
“México es uno de nuestros países clave en la región. Es uno de los principales destinos turísticos del mundo y vemos muchísimo potencial”, dice Diego Suárez, CFO de Accor Américas para la división Premium, Midscale & Economy.
La lectura detrás de esta apuesta responde tanto al peso turístico del país como al espacio que la empresa considera aún disponible para crecer. Aunque la firma no revela resultados específicos para México, a nivel global reportó ingresos por 1,131 millones de euros, un incremento anual de 2.3% a tipo de cambio constante.
Incorporación de 17 hoteles en el último año
El cambio de estrategia ya comenzó a reflejarse en su operación. Durante el último año, Accor incorporó 17 hoteles en México, lo que fortaleció particularmente su presencia en destinos turísticos como Los Cabos, Puerto Vallarta, Cancún, Acapulco e Ixtapa. Este movimiento representa un giro para una compañía que históricamente concentró una parte importante de su presencia en ciudades.
“Tenemos más hoteles en ciudades y hay todo un foco en empezar a ser más fuertes y desarrollarnos más en el área de resorts, con hoteles más cercanos a la playa”, explica Suárez.
Dinamismo del turismo internacional en México
La expansión ocurre mientras el turismo internacional mantiene dinamismo. De acuerdo con la Secretaría de Turismo, durante el primer bimestre del año México recibió 16.85 millones de visitantes internacionales, un crecimiento anual de 9.3%. Los ingresos por divisas turísticas alcanzaron 6,746 millones de dólares, un avance de 2.2% respecto al mismo periodo del año previo.
Para Accor, la oportunidad también está en captar viajeros internacionales que tradicionalmente se hospedan en cadenas estadounidenses. “Estoy sorprendido de la cantidad de norteamericanos que hay en este hotel. Todo el tiempo escuchas hablar en inglés”, comenta el directivo.
El Mundial 2026 como acelerador
La expansión coincide con la preparación para la Copa Mundial 2026, evento que la compañía ve como un catalizador para elevar ocupación, reconocimiento de marca y gasto turístico. Accor espera beneficiarse del flujo adicional de visitantes nacionales e internacionales que traerá el torneo y asegura que ya prepara a su operación para ello.
“Nos preparamos como solemos hacerlo para los grandes eventos. Nuestros hoteles están preparados, se realizaron las acciones de marketing correspondientes y esperamos que sea un evento muy relevante para México y también para nuestros hoteles”, afirma Suárez.
Sin embargo, la estrategia va más allá de llenar habitaciones. La cadena busca transformar sus propiedades en centros de experiencias, gastronomía y entretenimiento para aumentar el gasto por visitante y diversificar ingresos. “Ya no queremos que el hotel sea solamente un lugar donde se hospeda una persona. Queremos que toda la comunidad cercana pueda disfrutarlo”, explica.
Gastronomía y experiencias como nuevo producto
El modelo rompe con la visión tradicional del hotel como espacio exclusivo para huéspedes y busca atraer también a residentes locales mediante restaurantes, eventos culturales, actividades artísticas y propuestas gastronómicas. La gastronomía se convirtió en una pieza central de esa transformación. Algunos hoteles del grupo operan restaurantes reconocidos por la Guía Michelin y desarrollan conceptos diseñados para atraer tanto turistas como habitantes locales.
“Hoy ya no hablamos solamente de food and beverage. Hablamos de experience food and beverage”, señala Suárez. “No es sólo la comida; es el ambiente, la iluminación, el servicio y toda la experiencia que vive la persona”.
Cambios en el consumidor y sustentabilidad
Detrás de este viraje también hay cambios en el consumidor. Accor identifica que los viajeros ya no eligen únicamente por ubicación o tarifa, sino por la experiencia completa que reciben durante su estancia. “Van cambiando los perfiles de los consumidores y las demandas de los huéspedes. Nosotros tenemos que adaptarnos a esas nuevas expectativas”, sostiene el ejecutivo.
La empresa también detecta una mayor sensibilidad hacia la sustentabilidad. Según datos compartidos por la compañía, 43% de los consumidores estaría dispuesto a pagar más por hoteles con prácticas sostenibles y alrededor de 80% considera estos factores al momento de reservar.
En paralelo, la hotelera fortalece su ecosistema de fidelización mediante ALL Accor, programa con el que busca incrementar recurrencia, personalizar beneficios y profundizar la relación con viajeros frecuentes. “Estamos trabajando muy fuerte en programas de fidelidad porque queremos acercar más beneficios a nuestros clientes y seguir creciendo en la región”, declara Suárez.



