A días del inicio de la Copa del Mundo, el MetLife Stadium, sede de la final del Mundial 2026, apenas muestra movimiento humano. Un empleado instala cámaras de seguridad en una estructura metálica, una trabajadora del área de comida cruza la explanada para recoger su gafete, mientras el estacionamiento luce casi desierto. El silencio sorprende más cuando se viene de México.
México ya vive el Mundial
En la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, el Mundial ya se siente como conversación pública. Hay campañas, anuncios, activaciones, esculturas, remodelaciones y marcas intentando acercarse al torneo incluso sin ser patrocinadoras oficiales. Afuera del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) se colocó un balón monumental y la imagen del torneo comienza a mezclarse con publicidad exterior, turismo y consumo.
En Nueva Jersey, el ambiente es otro
Afuera del MetLife Stadium, la sensación es distinta. “Yo no he visto nada. Nada de nada”, cuenta Horacio Bonilla, un taxista uruguayo que trabaja entre Connecticut, Queens, Bronx y Manhattan. Pasa gran parte del día manejando entre aeropuertos, hoteles y zonas corporativas. Bonilla asegura que la mayoría de sus pasajeros ni siquiera saben cuándo son los partidos en Estados Unidos. “Acá les emociona más el béisbol, el futbol americano y todo el tema político de Trump, además estamos en guerra”, comenta.
La publicidad en la Grand Central Terminal, en Nueva York, gira alrededor del béisbol y los Yankees. Incluso dice que, aunque sí hay estadounidenses aficionados al futbol, la mayoría no sigue el torneo con la intensidad que se percibe en México o Sudamérica. “Cada cual vive en su mundo”, expresa.
Preparación técnica, poca emoción visible
Frente al estadio, las puertas están cerradas, las pantallas apagadas y la enorme explanada de concreto permanece prácticamente vacía. Solo en el centro comercial American Dream aparece una señal del torneo: un espectacular gigante con la imagen de Lamine Yamal y el logo de la FIFA. Pero el Mundial inicia el 11 de junio y la final se jugará ahí el 19 de julio.
Un trabajador de telecomunicaciones instala cámaras nuevas y actualiza la infraestructura de seguridad. “Estamos actualizando cámaras y sistemas de seguridad”, explica. Cuando se le pregunta por qué el lugar luce tan vacío, responde: “Si no hay juego o concierto, no hay nadie aquí”.
Sin comercio callejero
Una trabajadora del área de comida asegura que el estadio cambia por completo cuando hay partidos de la NFL o conciertos. Pero alrededor del MetLife Stadium no están permitidos los puestos ambulantes. “Las camisetas, souvenirs y otros productos suelen venderse más lejos, cerca del centro comercial American Dream o en otras zonas habilitadas”. Afuera del estadio no hay banderas, parrillas improvisadas ni comerciantes ocupando banquetas.
Dentro de American Dream, el Mundial aparece de forma dispersa. Una tienda de CBD exhibe figuras de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi. Build-A-Bear vende osos de peluche vestidos con jerseys de selecciones nacionales, y LEGO muestra piezas promocionales de la FIFA. Pero el torneo no domina las vitrinas ni las conversaciones comerciales.
Turismo y entretenimiento familiar
Leo Salazar, gerente senior de relaciones públicas para Latinoamérica de Visit Orlando, dijo que el Mundial en Estados Unidos se vive más como turismo y entretenimiento familiar que como fiebre futbolera urbana. “Aquí en realidad los que están viajando son los internacionales. Las familias de Europa y América Latina que planean combinar el torneo con vacaciones”. Orlando ya detectó un incremento de entre 4 y 5% en búsquedas relacionadas con viajes durante la temporada mundialista.
México convirtió el Mundial en consumo cotidiano
En consumo masivo, PepsiCo activó el fenómeno mundialista con sus dos marcas locales. En México lo hizo bajo Sabritas, con una edición limitada inspirada en los tres países anfitriones: tacos al pastor por México, brisket americano por Estados Unidos y miel de maple con tocino por Canadá. En territorio estadounidense, la misma estrategia vive bajo Lay’s, con sabores especiales como Argentinian-Style Steak with Chimichurri, Brazilian-Style Garlic Sauce y Wavy French Onion Soup, solo en Target y Walmart.
Subway lanzó un sándwich con forma de balón creado exclusivamente para el mercado mexicano. Panini reunió a más de 5,000 personas en una carrera sobre Paseo de la Reforma. Adidas elevó un globo aerostático gigante con la forma del balón oficial sobre la Ciudad de México. IATI Seguros lanzó 2,000 seguros de viaje nacionales por un peso para aficionados mexicanos. Las marcas que no son patrocinadoras encontraron maneras de sumarse al torneo sin caer en la ilegalidad.
En el MetLife Stadium solo se asoman los logos de las marcas patrocinadoras oficiales: Adidas, Coca-Cola, Visa, Qatar Airways, Lay’s, McDonald’s, Airbnb, Dove, The Home Depot, Hyundai, Lenovo, Verizon, Marriott y Diageo. No hay nada más. En el aeropuerto JFK no hay anuncios visibles de la Copa del Mundo. En México es lo contrario: la Terminal 2 amplió su estacionamiento, las franjas publicitarias están tomadas por anuncios de Caliente.mx, y la canción de Shakira vinculada al torneo circula en TikTok como baile viral.
A unos días del silbatazo inicial, México ya parece haber entrado al Mundial. Nueva Jersey todavía no. Frente al estadio donde se jugará la final, el silencio solo se rompe cuando un avión cruza el cielo y el sonido de sus motores resuena sobre la explanada vacía.



