La refinería Olmeca, en Dos Bocas, concebida para reducir la dependencia mexicana de combustibles importados y fortalecer la soberanía energética, enfrenta un problema creciente: la acumulación de coque, un subproducto petrolero que se ha convertido en un desafío operativo, logístico y financiero para Petróleos Mexicanos (Pemex).
Aumento acelerado en la producción de coque
En abril de 2026, la refinería produjo 20,400 barriles diarios de coque, un incremento de casi 59% frente a los 12,841 barriles diarios registrados en el mismo mes del año anterior. Este aumento comenzó a acelerarse desde mediados de junio de 2025, con picos mensuales cada vez más elevados.
Gonzalo Monroy, director de la consultora GMEC, señaló que el problema dejó de ser exclusivamente comercial para convertirse en una señal de deficiencias estructurales. “Como no estaba trabajando la coquizadora, se estaba sacando una altísima cantidad de coque, era tanta la cantidad que la estaban almacenando, valga la expresión, ahí en un terreno de la refinería y de ahí estaban cargando manualmente a buques”, explicó.
Fallas en infraestructura crítica
El especialista indicó que la torre de coquización número tres presenta daños estructurales, lo que agrava la situación. “Sabemos que tiene daños estructurales esa torre de coquización, que es la tercera, y ya veremos si lo corrigen o no qué es lo que van a hacer. Y todo esto pasa porque la refinería está corriendo solo con crudo pesado”, afirmó.
En abril, Dos Bocas procesó 147,498 barriles diarios de petróleo pesado, el volumen más bajo del año, pero compuesto exclusivamente por este tipo de crudo, que genera mayores cantidades de residuos pesados y subproductos como coque y combustóleo.
Riesgos operativos y financieros
El coque de petróleo es un residuo sólido con valor comercial por su alto poder calorífico, utilizado en generación eléctrica e industrias metalúrgicas. Sin embargo, su manejo requiere infraestructura específica y mercados capaces de absorber rápidamente la producción. Cuando ninguna de estas condiciones existe, el exceso presiona la operación.
“El coque ya es un problema que absolutamente se tiene que atender. Y las características de Dos Bocas, Madero y Minatitlán es que sus coquizadoras no están jalando como deberían de hacerlo”, agregó Monroy.
Incendio como antecedente
El pasado 9 de abril, un incendio en una zona de almacenamiento de coque dentro de la refinería movilizó a 150 trabajadores de Pemex, así como elementos de la Marina, el Ejército y autoridades estatales. Aunque Pemex informó que el incidente fue controlado rápidamente sin lesionados, la magnitud de la respuesta evidenció la sensibilidad del evento. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que el incidente fue contenido sin mayores afectaciones.
Plan estratégico de Pemex
En su Plan Estratégico 2025-2035, Pemex reconoce que el incremento en la producción de coque representa riesgos operativos. “Puede poner en riesgo la continuidad operativa de las refinerías, por ello, resulta conveniente considerar su aprovechamiento para generación eléctrica u otros fines, adoptando las medidas necesarias para minimizar su impacto ambiental”, señala el documento.
La empresa planea destinar 3,540 millones de pesos durante el sexenio para ampliar la capacidad de desalojo de azufre y coque, desarrollar infraestructura de almacenamiento y elevar la capacidad de manejo del material. La meta es incrementar el manejo de coque desde 6,224 toneladas diarias previstas para 2025 hasta 7,771 toneladas por día hacia 2035.
Sin embargo, la velocidad de crecimiento de la producción parece superar la infraestructura necesaria para administrarla, lo que podría exacerbar los riesgos operativos y financieros en el corto plazo.



