La tasa de desempleo en México se mantiene cerca de mínimos históricos, pero esa cifra oculta una realidad preocupante: cada vez más personas están fuera de la fuerza laboral y ni siquiera se declaran disponibles para trabajar. Durante el primer trimestre de 2026, la población no económicamente activa (PNEA) sumó 43 millones de personas. De ese total, 4.9 millones se declararon disponibles para trabajar, pero 38.1 millones dijeron no estarlo, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Crecimiento de la PNEA no disponible
Entre el primer trimestre de 2020 y el mismo período de 2026, la PNEA disponible cayó de 5.68 millones a 4.90 millones de personas, una baja del 13.7%. En contraste, la PNEA no disponible aumentó de 32.46 millones a 38.06 millones, un incremento de 5.6 millones de personas, equivalente al 17.3%. Los economistas señalan que la discusión no debe centrarse solo en el desempleo oculto, sino en el grupo más amplio de personas que han salido de forma más profunda del mercado laboral. Ahí confluyen razones como el envejecimiento, estudios, retiro, enfermedad, labores domésticas, cuidados familiares o falta de condiciones para aceptar un empleo.
Factores demográficos y de cuidados
De los 38.1 millones de mexicanos que no están disponibles para trabajar, 31.8 millones (84%) reportan atender otras obligaciones. El resto se divide entre otros motivos (8.9%), personas interesadas en trabajar pero impedidas por su contexto (6.2%) y personas con impedimentos físicos (1.3%). Alejandro Saldaña, economista en jefe de Banco Ve por Más, explica que una parte de esta salida se debe a la demografía: México está dejando atrás el bono demográfico que durante décadas le dio una oferta abundante de mano de obra. El envejecimiento de la población, la menor natalidad y la salida de personas mayores del mercado laboral implican que el país ya no podrá depender solo de tener muchos trabajadores disponibles.
Sin embargo, el envejecimiento no lo explica todo. Una de las razones clave detrás de la inactividad laboral es la crisis de cuidados, especialmente entre mujeres. Un informe de Oxfam México advierte que muchas jóvenes clasificadas como "ninis" no están inactivas, sino realizando trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Según el documento, tres de cada cuatro jóvenes que aparentemente no estudian ni trabajan son mujeres que cuidan sin reconocimiento ni pago.
Impacto económico del trabajo de cuidados
El informe también dimensiona el peso económico de ese trabajo invisible. En 2024, las labores domésticas y de cuidados representaron el 23.9% del PIB nacional, una cifra superior a la manufactura o el comercio. Además, las mujeres aportaron 2.7 veces más valor económico que los hombres en estas actividades. La sobrecarga de cuidados tiene implicaciones directas para la participación laboral. Oxfam México estima que las mujeres jóvenes dedican en promedio 5.2 horas diarias a algún tipo de trabajo de cuidados, más del triple que sus pares hombres. Entre quienes realizan trabajo doméstico, cuidados directos y acompañamiento en el mismo día, la carga llega a 7.6 horas diarias, o 53.2 horas semanales, por encima de una jornada laboral legal.
Entre el primer trimestre de 2020 y el mismo período de 2026, el mayor crecimiento de población no disponible se concentró en las personas que declararon no tener interés en trabajar porque atienden otras obligaciones. Este grupo pasó de 25.9 a 31.8 millones de personas, un aumento de casi 6 millones, o 23%. Así, tres de cada cuatro personas fuera de la fuerza laboral se encuentran en la categoría de "sin interés para trabajar por atender otras obligaciones". Esto ayuda a entender por qué una parte de la población, especialmente mujeres jóvenes, puede aparecer fuera del mercado laboral sin que ello signifique inactividad.
Falta de infraestructura de cuidados
La falta de infraestructura pública de cuidados, la distribución desigual del trabajo doméstico y las responsabilidades familiares impiden que muchas personas estudien, busquen empleo o acepten un trabajo remunerado. En abril, Banco Base reportó que el crecimiento mensual de la población ocupada se explicó casi por completo por la informalidad: se sumaron 447,538 personas al empleo informal y apenas 608 a la formalidad. En el acumulado de 2026, el empleo total aumentó en 221,000 personas, resultado de 451,000 plazas informales adicionales y una caída de 230,000 empleos formales.
La expansión de la población fuera del mercado laboral ocurre en un momento en que México comienza a agotar su bono demográfico. Oxfam sostiene que millones de mujeres ven restringida su participación económica por la carga desproporcionada de los cuidados, mientras que Saldaña advierte que el envejecimiento reducirá gradualmente la disponibilidad de trabajadores. Ambos fenómenos apuntan a una economía con menos mano de obra disponible, lo que eleva la urgencia de impulsar la productividad, la inversión y políticas que permitan redistribuir las tareas de cuidado.



