En el mundo de los libros, el uso de la inteligencia artificial no ha pasado desapercibido. Desde la escritura de obras con ayuda de estas herramientas hasta la generación de portadas genéricas o el despido de trabajadores de la industria editorial para ser reemplazados por IA, el debate ético está en pleno apogeo.
El oficio de la escritura frente a la tecnología
La escritura, romantizada durante siglos, se enfrenta ahora a un terreno inexplorado. ¿Qué hacer cuando los manuscritos que llegan a las mesas de lectura han sido moldeados, pulidos o creados en su totalidad por inteligencias artificiales generativas? Lo que comenzó como una herramienta de corrección ha evolucionado hacia sistemas capaces de imitar el estilo de los clásicos, estructurar novelas complejas, competir en certámenes literarios y lograr éxito de ventas.
El caso Shy Girl: un escándalo editorial
La editorial Hachette publicó el libro de horror Shy Girl de Mia Ballard, que ganó popularidad y buenas ventas. Sin embargo, el escándalo estalló cuando reseñistas y críticos detectaron el uso de IA en el manuscrito. La estructura del lenguaje, el arco dramático y el ritmo de la obra evidenciaban la intervención de software inteligente. La autora negó haber utilizado IA y acusó a los editores de modificar y reescribir su libro con dicha tecnología. Los lectores iniciaron una cacería digital que llevó a retirar el libro de las estanterías y del catálogo de Hachette. Además, exigen que se exponga al público cualquier uso de IA en el proceso de edición, corrección o traducción mediante un sello de advertencia en la portada.
La defensa de la IA por parte de un Premio Nobel
La autora polaca Olga Tokarczuk, conocida por su prosa mística y profunda, admitió en un evento literario que utilizaba IA en sus libros, lo que generó un intenso debate. Sin embargo, días después aclaró que no emplea IA para escribir, sino como herramienta de investigación. La IA le ha ayudado con detalles históricos y sugerencias para acciones de sus personajes. Tokarczuk defendió el uso de la inteligencia artificial como apoyo en la creación literaria, pero no como sustituto del proceso de escritura.
Un premio literario ganado por la IA
El Commonwealth Short Story Prize galardonó un cuento titulado The Serpent in the Grove, publicado en la revista Granta. Expertos señalaron que pudo haber sido escrito por inteligencia artificial. Tanto la publicación como el galardón aseguraron que los relatos no fueron creados con IA, utilizando software para comprobarlo. No obstante, críticos literarios indican que es difícil asegurar al cien por ciento si una obra fue hecha con inteligencia artificial, a menos que sea demasiado evidente. Esta falta de certeza también puede llevar a acusaciones falsas contra los autores.
Los libros escritos con IA abren debates y polémicas en la industria, pero más allá de eso, generan dudas e interés en las obras. La discusión sobre la ética y la transparencia en el uso de la tecnología literaria apenas comienza.



