Madrid, 2 jun (EFE).- Vecinos de la calle Alcalde Sáinz de Baranda, en Madrid, junto a políticas como Ione Belarra e Irene Montero, y artistas como Rozalén y Juan Diego Botto, se congregaron este martes para mostrar su respaldo a Maricarmen, una mujer de 87 años que enfrenta un inminente desalojo.
La angustia de Maricarmen
“Es una agonía. Yo no quiero irme de mi casa”, declaró Maricarmen a los medios. La mujer ha residido en el barrio durante más de siete décadas. El desahucio estaba programado para el miércoles 3 de junio, pero se aplazó hasta el 24 del mismo mes. Sin embargo, según denuncia el Sindicato de Inquilinas, aún no cuenta con una solución habitacional “digna”.
Actividades de apoyo
El Sindicato de Inquilinas organizó una serie de actividades para respaldar a Maricarmen, que incluyeron un pasacalles desde la puerta del Parque del Retiro, junto a la Biblioteca Eugenio Trías. Participaron personalidades como Ismael Serrano, Olga Rodríguez, Alberto Sanjuán, Rozalén, Juan Diego Botto y Facu Díaz, además de actuaciones musicales.
“O cruzo el río, o me quedo en la orilla”, expresó Maricarmen al final del recorrido, frente al portal de su vivienda. Visiblemente afectada, añadió: “Es una agonía. Todo ser humano tiene derecho a un techo. Yo llevo 71 años en mi casa y no logro entender que me quede en la calle por un fondo buitre”.
Historia del inmueble
El padre de Maricarmen alquiló el piso en 1956. Tras su muerte, su madre permaneció como inquilina indefinida con un contrato de renta antigua, condición que se extinguió en 2005 al fallecer ella. A pesar de ello, los propietarios mantuvieron el precio del alquiler hasta que, en 2018, Renta Corporación compró el inmueble.
Esta empresa ofreció el piso a Maricarmen por un precio inasumible para ella. Posteriormente, el fondo Urbagestión adquirió la propiedad y triplicó el alquiler, elevándolo a 1.650 euros mensuales, mientras que Maricarmen percibe una pensión de apenas 1.400 euros.
Declaraciones de Maricarmen
“Me parece perfecto que la gente gane dinero cuando trabaje, pero no que los especuladores se hagan millonarios a costa de la pobreza de los demás. No me quiero ir de la casa en la que murieron mis padres. No tengo familia directa”, declaró, arropada por cientos de personas.
Fundamento legal del desalojo
El actual propietario del inmueble se ampara en la doctrina del Tribunal Supremo, que establece que solo podría realizarse una segunda subrogación del contrato si Maricarmen tuviera un 65 % de discapacidad, según explicaron desde el Sindicato de Inquilinas. Maricarmen cuenta con un 50 % de movilidad, lo que no cumple con ese requisito.



