Una innovadora cancha de fútbol ha sido inaugurada en la Ciudad de México, pero no se trata de un espacio deportivo común. Aunque es completamente funcional para jugar, su verdadero propósito es lanzar un mensaje contundente sobre la desigualdad social que aqueja al país.
¿Qué son las Canchas Desiguales?
La obra, titulada Canchas Desiguales, es creación de la artista costarricense Priscilla Monge. Anteriormente se presentó en Guadalajara y Monterrey, y ahora llega a la capital mexicana. La instalación se ubica en las inmediaciones del Museo Tamayo, frente al Bosque de Chapultepec, y permanecerá abierta al público hasta el 31 de julio.
Una metáfora de la desigualdad
A diferencia de una cancha tradicional, el terreno presenta desniveles, obstáculos y superficies irregulares que alteran el movimiento de quienes la recorren, obligándolos a adaptarse constantemente. Según Monge, la obra funciona como una metáfora de la vida misma, donde no todas las personas parten desde las mismas condiciones ni recorren el mismo camino.
“Como lo dice el nombre, Canchas Desiguales. El terreno no está plano para todos y, de alguna manera, hay que formular nuevas reglas de juego para poder sobrevivir y convivir”, explicó la artista en entrevista con RÉCORD.
Datos sobre la desigualdad en México
La instalación cobra especial relevancia al considerar las cifras sobre pobreza y desigualdad en México. De acuerdo con datos citados durante la presentación del proyecto, más del 38 por ciento de las niñas, niños y adolescentes del país viven en condiciones de pobreza multidimensional, una realidad marcada por carencias en educación, salud, alimentación, vivienda y acceso a servicios básicos.
Un mensaje que invita a la reflexión
Bajo este contexto, la cancha se convierte en una representación física de los obstáculos que millones de personas enfrentan diariamente para acceder a las mismas oportunidades. La obra no solo invita a jugar, sino a reflexionar sobre las desigualdades estructurales que persisten en la sociedad mexicana.
Con esta intervención, Priscilla Monge logra que el deporte más popular del país se convierta en una herramienta de crítica social, demostrando que el arte puede trascender los espacios tradicionales para generar conciencia y debate.



