Dos meses antes del inicio del Mundial de fútbol, Airbnb lanzó una nueva estrategia: incentivos de 750 dólares para que residentes de las 16 ciudades sede en México, Canadá y Estados Unidos conviertan sus viviendas en alojamientos temporales para los aficionados. Aunque Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey son destinos principales, un reportaje de Quinto Elemento Lab basado en datos de Inside Airbnb revela que la plataforma se ha expandido a zonas turísticas de playa, ciudades coloniales y pequeños municipios.
Expansión masiva en México
Inside Airbnb, un proyecto activista de datos abiertos, obtuvo información mediante web scraping de los anuncios visibles entre junio y septiembre de 2025. La base de datos, compartida en exclusiva con Quinto Elemento Lab, muestra que Airbnb ya opera en mil 455 municipios, equivalentes al 59% del total nacional. Existen más de 254 mil viviendas que funcionan total o parcialmente como Airbnb, además de 40 mil anuncios que son cuartos de hotel.
Murray Cox, fundador de Inside Airbnb, señaló: “Airbnb se ha convertido en una herramienta económica para incentivar la conversión de viviendas en alojamiento turístico”. La propagación ha alarmado a las autoridades. En la Ciudad de México, la Ley de Turismo local ordena un registro obligatorio de anfitriones, limita a tres alojamientos por persona física o moral, y establece un máximo de noches por año para hospedaje temporal. Tras ser frenada por amparos, el 22 de mayo pasado el gobierno capitalino inició la operación del padrón, dando 30 días para registrarse.
Concentración en grandes anfitriones
Airbnb ofrece más de ocho millones de hospedajes en el mundo; el 62% pertenece a personas con al menos dos propiedades. En México, los anfitriones con uno o dos anuncios representan el 81% del total de propietarios, pero administran solo el 44% de los alojamientos. El 33% de las unidades pertenece a anfitriones con entre tres y nueve anuncios, y el 23% restante a anfitriones con al menos diez alojamientos, que son apenas el 2.5% del total. Muchos de estos no son dueños, sino intermediarios que administran propiedades para inversionistas.
Existe un grupo de 30 grandes anfitriones comerciales con más de 110 alojamientos cada uno, incluyendo empresas trasnacionales y hoteleras. A mediados de 2025, controlaban 6 mil 164 propiedades. Ejemplos destacados son Homirent, con 839 alojamientos en 28 complejos en CDMX, Querétaro, Mérida, Tulum y Cancún; Inmuebles Bamboo, con 146 alojamientos en 12 municipios; y Vacasa, firma estadounidense con 382 alojamientos en Baja California, Jalisco, Nayarit, Oaxaca, Yucatán y Quintana Roo.
Regulaciones en puerta
La Suprema Corte de Justicia de la Nación aceptó el 5 de marzo analizar un recurso para determinar si la CDMX puede limitar los días de renta y el número de propiedades en Airbnb, lo que sentará precedente nacional. En Playa del Carmen, desde diciembre pasado, todos los alojamientos de corta estancia deben solicitar una licencia. La alcaldesa Estefanía Mercado afirmó: “Creemos en el turismo y la inversión, pero también en el derecho de las familias a vivir en comunidades ordenadas y seguras”. Las viviendas en zonas habitacionales exclusivas no podrán usarse como Airbnb, y quienes operen fuera de norma serán clausurados y multados.
Turistificación y encarecimiento
El centro de Playa del Carmen tiene la mayor concentración de Airbnb por vivienda: casi iguala el número de viviendas del censo 2020. En 138 colonias del país, como Zona Dorada en Mazatlán o el Centro de Los Cabos, hay más anuncios que viviendas censadas. Patricia Olivera Martínez, investigadora de la UNAM, explica: “La cadena inicia con la elevación del precio del suelo, suben impuestos y alquileres. Los residentes deciden vender o alquilar, la demanda de agua y alimentos es elevada, y la vida se encarece, generando desplazamientos”.
El caso más dramático es Tulum: el censo 2020 registró casi 22 mil viviendas, pero en 2025 había 12 mil alojamientos de corta estancia. Sin contar hoteles, el 45% de las viviendas se oferta en Airbnb. En Mazamitla, pueblo mágico de Jalisco, hay mil 874 Airbnb para 7 mil 270 viviendas. En la colonia Roma Norte de CDMX, hay un Airbnb por cada cinco viviendas, con 2 mil 797 anuncios. Otras 14 colonias en ocho municipios superan el millar de Airbnb.
Impacto en ciudades coloniales y playas
La turistificación afecta a Mérida, San Miguel de Allende y Oaxaca, donde los gobiernos han renovado centros históricos para atraer visitantes. En Mazatlán, el centro histórico y el malecón concentran más de mil 800 Airbnb. Vanessa Castillo Romero, investigadora de la Universidad Autónoma de Sinaloa, recuerda que la renovación llegó solo para turistas desde 2016-2017.
En Tulum, el complejo Azulik ofrece una estadía mínima de cinco noches por 1 millón 150 mil pesos. Es uno de los 300 anuncios en la franja costera más exclusiva, donde el precio promedio por noche es de 10 mil 200 pesos. En El Pedregal, Cabo San Lucas, el precio promedio por noche supera los 25 mil pesos, con 2 mil 200 alojamientos. En la colonia Hipódromo de CDMX, con mil 659 Airbnb, el precio promedio por noche es de 2 mil 340 pesos, lo que equivale a 70 mil pesos mensuales, incentivando a los dueños a convertir sus propiedades.
Futuro de la regulación
El Congreso de Jalisco discutirá iniciativas para limitar las noches de uso anual de Airbnb, similar a la regulación de CDMX. Las normas de Playa del Carmen se inspiran en políticas de Nueva York y Barcelona, que prohíben alojamientos de corta estancia en zonas residenciales. “Cada ciudad del mundo está pensando en cómo ponerle un portero a Airbnb”, aunque hasta ahora la transnacional ha logrado expandirse en México sin grandes obstáculos.



