Por primera vez en una década, los neozelandeses consideran que Estados Unidos representa una amenaza mayor que China, según revela una encuesta anual de la Fundación Asia-Nueva Zelanda. El estudio, titulado "Percepciones de Asia y los pueblos asiáticos", en su 29.ª edición, refleja un cambio significativo en la opinión pública influido por las perturbaciones comerciales y la inestabilidad global.
Resultados de la encuesta
La encuesta se realizó entre 2 mil 300 personas en enero y febrero de 2026. Los resultados muestran que el 39% de los encuestados considera a Estados Unidos un amigo de Nueva Zelanda, mientras que el 35% lo ve como una amenaza. En contraste, el 43% considera a China un amigo y solo el 23% la percibe como una amenaza. La percepción de Estados Unidos como amigo disminuyó significativamente en el último año, mientras que la opinión sobre China mejoró.
Importancia de las relaciones con Asia
El 81% de los neozelandeses considera importante el desarrollo de relaciones con Asia. Suzannah Jessep, directora ejecutiva de la Asia New Zealand Foundation, señaló: "Existe un reconocimiento cada vez mayor de que la prosperidad, la resiliencia y la seguridad dependerán de la profundidad y la calidad de nuestras relaciones en toda Asia".
Contexto geopolítico y económico
Nueva Zelanda y Estados Unidos han profundizado su cooperación en defensa, seguridad y tecnología en los últimos años. Wellington considera a Washington como un elemento central para la estabilidad del Indo-Pacífico y como contrapeso a la creciente influencia de China. Sin embargo, los exportadores neozelandeses se han visto afectados por los aranceles estadounidenses, mientras que la economía ha sufrido la presión del aumento de los precios del petróleo vinculado a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
David Capie, profesor de relaciones internacionales en la Universidad Victoria de Wellington, explicó: "Los neozelandeses también siguen entendiendo su sensación de seguridad en gran medida desde una perspectiva económica, por lo que los aranceles y las perturbaciones del comercio mundial pesan mucho en esos cálculos". Además, agregó que el deterioro de la opinión sobre Estados Unidos refleja una tendencia generalizada en las democracias liberales occidentales.



