La semana pasada, en Globalística, abordé dos puntos clave sobre la guerra en Ucrania: la narrativa ucraniana como factor determinante en los últimos meses y la capacidad rusa para infligir daño moral. Sin embargo, la realidad muestra a una Rusia débil, cuyas respuestas denotan desesperación. Al reflexionar sobre esto, anticipé nuevas sorpresas. La guerra ha resurgido con fuerza, y las declaraciones y eventos recientes cobran relevancia internacional. Rusia parecía dispuesta a contraatacar tras los ataques ucranianos a refinerías, depósitos de petróleo y un dormitorio estudiantil en Lugansk. No me equivoqué: en la madrugada del martes, Moscú lanzó 656 drones y 76 misiles contra Ucrania, dejando 22 muertos en Kiev y 16 en Dnipró, además de más de 100 heridos en la capital. Las imágenes de destrucción mostraban a personas refugiándose en el metro de Kiev. Es un ping-pong sin fin, donde ambos bandos se atacan e intensifican sus acciones, desgastando sus defensas y acumulando costos millonarios. La propaganda y las narrativas son armas adicionales, mientras la población sufre y la guerra no cesa. Este conflicto ha evolucionado respecto a sus primeros dos años, con dos epicentros: el aire y las declaraciones entre Moscú y Kiev.
Ataque a San Petersburgo durante el Foro Económico
Tras los ataques del martes, era previsible una respuesta contundente. Pocos recordaban que a mediados de semana se celebraría el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, un evento donde Rusia muestra su potencial económico y donde Vladimir Putin suele dirigirse a la prensa internacional. El miércoles, al inicio del foro, drones ucranianos atacaron una terminal petrolera en las afueras de San Petersburgo y una parte de la base naval rusa en Kronstadt. Considero esta una de las noticias internacionales más impactantes del día.
¿Cómo penetraron las defensas rusas?
Resulta sorprendente que, a más de 1,600 kilómetros de distancia, los drones ucranianos lograran vulnerar las defensas aéreas rusas y llegar hasta San Petersburgo, precisamente durante la inauguración de un foro crucial para Rusia. Es una vergüenza para Putin y el Kremlin. Los drones ucranianos demuestran capacidad para alcanzar cualquier rincón de Rusia, llevando la guerra gradualmente a diversas regiones. El impacto no radica tanto en la destrucción material, sino en la capacidad de Kiev para burlar las defensas a larga distancia y dañar la narrativa rusa.
Narrativa y psicología en la guerra
Por ello, sostengo que la narrativa actual está mayormente controlada por Ucrania. Los ataques ucranianos generan un impacto psicológico mayor que los de Rusia. Mientras tanto, Putin declara estar listo para terminar la guerra e invita a Zelenski a Moscú. Sinceramente, una reunión entre ambos parece lejana.



