La llegada del Mundial 2026, con México como una de las sedes, ha generado expectativas sobre cómo afectará la productividad en las oficinas. Sin embargo, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sostienen que ver los partidos no implica necesariamente una disminución en el rendimiento laboral, sino que puede convertirse en una oportunidad para fortalecer el ambiente de trabajo.
¿El fútbol afecta el rendimiento laboral?
Guillem Compte Nunes, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, explica que no existe evidencia concluyente de que seguir el Mundial reduzca la productividad. “Es un estereotipo pensar que el fútbol baja el rendimiento; todo depende de cómo la empresa gestione la situación”, señala. En empresas donde el interés es alto, los directivos deben decidir si prohibir o integrar el evento.
Estrategias empresariales ante el Mundial
Algunas organizaciones optan por ignorar el torneo, mientras otras diseñan estrategias para incorporarlo sin afectar operaciones. Emmanuel Martínez Mejía, académico de la Facultad de Psicología, advierte que prohibir los partidos puede ser contraproducente: “Las personas buscarán verlos a escondidas, generando más distracciones. Abrir espacios controlados mejora la percepción de apoyo”.
El Mundial como herramienta de integración
En ambientes laborales saludables, el entusiasmo mundialista puede fomentar la convivencia y el sentido de pertenencia. La OMS respalda la importancia de entornos laborales positivos, y los expertos coinciden en que el torneo es una prueba para medir el clima organizacional. Lejos de ser una amenaza, el Mundial 2026 ofrece una oportunidad para fortalecer la colaboración entre compañeros.



