Irak vivió una jornada de euforia colectiva tras clasificarse al Mundial 2026, al vencer 2-1 a Bolivia en el Estadio BBVA de Monterrey. La victoria, lograda la noche del martes, desató celebraciones masivas en Bagdad al amanecer, con miles de personas tomando las calles, ondeando banderas y paralizando el tráfico.
El equipo asiático enfrentó serias dificultades previas al partido, incluyendo traslados de más de 12 horas por carretera, problemas con visados y la imposibilidad de viajar por aire debido al cierre del espacio aéreo por el conflicto entre Israel e Irán. A pesar de estos obstáculos, lograron asegurar su lugar en el Grupo I, donde se medirán ante Noruega, Francia y Senegal.
Esta es la segunda vez en su historia que Irak asiste a un Mundial, 40 años después de su primera participación en México 1986. Las celebraciones reflejaron un respiro ante los recientes bombardeos en el país, mostrando la capacidad del fútbol para unir a la sociedad.
Sin embargo, el camino hacia la Copa del Mundo en México, Estados Unidos y Canadá no será sencillo. El equipo deberá tramitar visas para Estados Unidos, país que tiene a Irak en una lista de suspensión indefinida de procesamiento de visas de inmigrante. Además, mientras el conflicto en Medio Oriente persista, podrían enfrentar una odisea logística similar para llegar a la cita mundialista.



