Las principales federaciones europeas proyectan pérdidas económicas por su participación en la Copa Mundial de la FIFA 2026, a pesar del incremento en el fondo de premios anunciado por la FIFA esta semana. El ajuste, que elevó el presupuesto total en 112 millones de dólares hasta los 871 millones, no compensa el aumento en los costos operativos asociados al torneo.
Cada una de las 48 selecciones clasificadas tiene garantizado un ingreso mínimo de 12.5 millones de dólares, superior a los 10.5 millones del ciclo anterior. Sin embargo, fuentes de diversas federaciones europeas indicaron al periódico The Guardian que los gastos de traslado, alojamiento, logística y carga fiscal en Estados Unidos superarán esa cifra base, incluso antes de considerar bonificaciones internas.
La estructura de premios mantiene incrementos progresivos conforme avanzan las rondas. Clasificar a dieciseisavos representa dos millones adicionales, octavos cuatro millones más, y cuartos otro incremento de cuatro millones. Las cifras mayores se concentran en las fases finales: ocho millones por el cuarto lugar, 10 millones para el tercero, 14 millones para el subcampeón y 31 millones para el campeón.
En la práctica, el diseño mantiene una brecha entre ingresos y gastos para las federaciones con mayor estructura. Equipos como Inglaterra, Francia y Alemania operan con delegaciones que superan el límite de 50 personas contemplado por la FIFA para viáticos. A ese factor se suma el impacto fiscal, ya que las distintas tasas impositivas en territorio estadounidense inciden directamente en los ingresos netos.
El contraste es evidente frente a las federaciones anfitrionas. La U.S. Soccer también anticipa pérdidas operativas durante el torneo, pero cuenta con un acuerdo de reparto de ingresos por venta de boletos que proyecta una ganancia cercana a 100 millones de dólares. Las federaciones europeas no tienen acceso a ese esquema.
El Mundial 2026 plantea así un escenario donde el rendimiento deportivo no necesariamente se traduce en equilibrio financiero. Para varias federaciones, avanzar en el torneo implicará también ampliar el margen de pérdida.



