La Selección Mexicana vive un dulce momento en el Mundial tras la victoria ante Chequia. El buen ánimo prevalece en la concentración, y este jueves se realizó una tarde familiar con tacos en el Centro de Alto Rendimiento (CAR). Los jugadores trabajaron en regenerativo muscular con actitud positiva, bromearon con la prensa y se mostraron cómodos con el entorno, algo que no se veía desde hace tiempo.
Convivencia familiar en el CAR
El técnico Javier Aguirre aceptó la propuesta de organizar una taquiza con los familiares de los futbolistas para fortalecer la unión del grupo. Los jugadores, concentrados desde hace 45 días, han reconocido que la convivencia interna es buena. "Se ha hecho un ambiente muy familiar, de camaradería. Nos llevamos bien todos, obvio hay grupos por generaciones, los más veteranos se hablan entre ellos y los más chavos platican de sus cosas, pero al final todos nos reunimos", comentó Johan Vásquez.
Los familiares fueron citados en el CAR y cada uno llegó en su propio medio de transporte. Disfrutaron de una tarde con tacos de pastor, arrachera y otros cortes. Para mantener la privacidad, se pidió a los meseros y familiares dejar sus celulares en la caseta de vigilancia, con el objetivo de que nada saliera a la luz pública y evitar que se malinterprete lo ocurrido.
Música y ambiente relajado
Dentro del CAR hubo buena relación entre todos, con música de banda, que es la preferida de la mayoría de los jugadores. Alexis Vega es quien controla la bocina desde la noche anterior en el vestidor, pero después de un rato le pidieron que pusiera algo más acorde a los gustos de Javier Aguirre, como rock clásico.
El jugador que más familiares llevó fue Jesús Gallardo. Casi todos llegaron en pares (padres, esposas e hijos), pero Gallardo rentó una camioneta urbana para transportar a más de 10 personas de su familia a la comida.



