La economía del creador: un mercado en expansión
Hoy, un contador que explica declaraciones fiscales en video, una nutrióloga que vende un curso en línea o un diseñador que cobra por acceso a sus tutoriales forman parte de lo que se conoce como la economía del creador. Este ecosistema permite a personas monetizar su conocimiento, experiencia o habilidad directamente a través de plataformas digitales, sin necesidad de un empleador como intermediario. Según Goldman Sachs Research, el mercado global de la creator economy alcanzará los 480,000 millones de dólares hacia 2027, duplicando su valor estimado en 2023. Por su parte, el mercado de educación en línea, que se superpone en gran medida con este ecosistema, proyecta alcanzar los 800,000 millones de dólares para 2030.
No necesitas millones de seguidores
De acuerdo con João Resende, CEO de Hotmart, uno de los mitos más arraigados sobre este mercado es que el tamaño de la audiencia determina el éxito. Sin embargo, los datos de Hotmart lo desmienten: el 74% de sus productores con facturación activa menor a 250,000 dólares anuales tienen menos de 50,000 seguidores. Incluso entre los creadores con facturación superior a esa cifra, el 36% opera con audiencias relativamente pequeñas. Resende asegura que el activo clave no es el alcance, sino la profundidad del conocimiento específico, la autoridad en un tema y la capacidad de construir una comunidad que confíe en ese criterio. "Puedes empezar con muy poco, aprender en el camino y llegar muy lejos", afirma.
YouTube y los edutubers
El fenómeno no se limita a plataformas de venta de cursos como Hotmart. YouTube, propiedad de Google, es uno de los principales ecosistemas de la creator economy educativa. Según datos de la compañía, el 92% de los jóvenes de entre 18 y 24 años a nivel global ha utilizado la plataforma para aprender algo nuevo. YouTube tiene un término para estos creadores: edutubers. El año pasado, la plataforma se alió con Aprende.org y UNICEF para ofrecer contenido educativo gratuito, diseñado para que los usuarios aprendan a su propio ritmo y puedan registrarse en Aprende.org para realizar exámenes y obtener certificaciones.
La inteligencia artificial: más creadores y más competencia
A pesar del potencial, la inteligencia artificial está transformando el acceso al mercado. Resende señala que lo que antes requería infraestructura, capital y contactos para producir y distribuir un curso, hoy puede hacerse con una computadora y conexión a internet. Sin embargo, esta democratización también dispara la competencia. Neil Patel, cofundador de NP Digital, advierte que América Latina tiene entre 18 y 20 meses para posicionarse antes de que compañías globales, que ya ven resultados en Estados Unidos y Europa, lleguen a disputar estos mercados usando las mismas herramientas de IA. Según Patel, ocho de cada diez personas en América Latina ya han usado IA generativa, lo que cambió la forma en que los clientes toman decisiones de compra. "El 94.4% de las transacciones tocan múltiples fuentes antes de que alguien compre", dice Patel. Un creador que no aparece en esos espacios, especialmente cuando la IA responde preguntas sobre su nicho, está perdiendo oportunidades antes de que el cliente potencial lo encuentre.
Optimización para la era de la IA
Patel enfatiza que no basta con producir buen contenido; hay que asegurarse de que aparezca cuando la IA (ChatGPT, Meta AI, Gemini, Perplexity) responde preguntas relacionadas con el nicho. "Quien no está optimizando para los canales donde su audiencia toma decisiones ya está perdiendo ingresos, aunque todavía no lo sepa", añade. Eduardo Vázquez, fundador de Academia IA y Agentiza IA, observa que el riesgo más frecuente es que creadores y empresas quieran saltar directamente a agentes de inteligencia artificial sin haber documentado sus procesos ni tener claridad sobre su propuesta de valor. "¿Cómo vas a meter un agente si ni siquiera puedes capacitar a alguien nuevo?", pregunta. La secuencia que propone es dominar primero la interacción conversacional con la IA, construir proyectos con memoria y contexto acumulado, desarrollar configuraciones de comportamiento persistentes, y solo entonces explorar la automatización con agentes.



