Guadalajara, la capital de Jalisco, se alista para recibir el Mundial 2026, que se celebrará junto con Canadá y Estados Unidos. Con una inversión de cerca de 2 mil millones de dólares, la ciudad ha renovado el estadio Akron, instalado pantallas gigantes y mejorado la infraestructura turística. Sin embargo, la sombra de la violencia del crimen organizado persiste, y muchos residentes temen que el evento deportivo opaque la crisis de seguridad que afecta su vida diaria.
Tras la muerte del líder del cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio 'El Mencho' Oseguera, en febrero, los turistas comenzaron a regresar a la ciudad, pero las visitas a Puerto Vallarta cayeron más del 30% y la ocupación hotelera se desplomó. Una encuesta gubernamental de abril reveló que nueve de cada diez habitantes de Guadalajara se sienten inseguros.
Empresas locales ven el Mundial como una oportunidad de recuperación económica, pero la violencia sigue afectando a la población. Familiares de desaparecidos, como Hilda Villalobos, cuyo hijo no regresó a casa en marzo, critican que las autoridades prioricen el evento deportivo sobre la búsqueda de personas. '¿A los desaparecidos? ¿Cuánto tardan en hacerte caso?', cuestionó.
Críticos del Mundial argumentan que los recursos deberían destinarse a enfrentar la crisis social y de seguridad, en lugar de renovar estadios y modernizar aeropuertos. La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido la libertad de expresión ante posibles protestas, mientras que la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, aseguró que no se bloquearán manifestaciones.



