La Tarjeta de Movilidad Integrada Conmemorativa del Mundial 2026, que se ha convertido en objeto de deseo para usuarios del transporte público y coleccionistas, regresó a la venta este viernes solo por un día en el Casino Campo Marte, en el Centro Cultural del Bosque. La Secretaría de Movilidad (Semovi) informó que únicamente se pusieron a la venta dos mil unidades, lo que generó largas filas desde temprano.
Venta extraordinaria y medidas de control
Desde las siete de la mañana comenzaron a llegar los primeros compradores. La venta programada de 4 de la tarde a 7 de la noche incluyó la entrega de pulseras foliadas desde el mediodía para evitar compras repetidas. Alrededor de las 15:00 horas ya se habían entregado cerca de 400 brazaletes. Personal de la dependencia confirmó que solo se permite adquirir una tarjeta por persona.
La primera en la fila fue María de Lourdes, vecina de Cuautitlán Izcalli, quien llegó a las siete de la mañana tras buscar sin éxito la tarjeta en diversas estaciones del Metro, Cablebús y Tren Ligero. "Busqué en todas las estaciones del Metro, en el Cablebús y en el Tren Ligero y nada", declaró en entrevista mientras esperaba.
Diseño y precio de la tarjeta
El plástico, considerado uno de los artículos conmemorativos más buscados de la Copa del Mundo, rinde homenaje a la cultura e identidad de la Ciudad de México. El diseño, creado por el ilustrador Kevin Cuevas (Kev Cuev), tiene como eje principal la Coatlicue, deidad mexica de la vida y la fertilidad. Su falda está integrada por la Red de Movilidad de la ciudad en forma de serpientes, e incluye referencias al Juego de Pelota, el Ángel de la Independencia, la Torre Latinoamericana, el Palacio de Bellas Artes, flores y un ajolote rosa con penacho.
La tarjeta tiene un costo de 20 pesos: 15 pesos por el plástico y una recarga inicial obligatoria de 5 pesos. El pago es únicamente en efectivo. Como atractivo adicional, los compradores de esta jornada podrán obtener la firma del ilustrador Kevin Cuevas.
Imitaciones y alta demanda
La alta demanda ha dado pie a la venta de stickers para adherir sobre tarjetas convencionales y hacerlas parecer una edición especial. Aunque no son tarjetas falsas, las calcomanías presentan diferencias evidentes con el diseño original. Por ejemplo, en una versión apócrifa, el Ángel de la Independencia aparece con la pierna derecha levantada simulando patear un balón, detalle que no existe en la ilustración oficial.
La primera edición de la tarjeta se agotó en cuestión de días. Usuarios del Metro, Metrobús, Cablebús, Trolebús, RTP y Ecobici intentaron conseguirla en taquillas y máquinas expendedoras sin éxito, lo que motivó esta venta extraordinaria organizada por la Semovi.



