Dormir con perros o gatos es una práctica común que, según expertos en sueño y medicina veterinaria, implica riesgos sanitarios y posibles alteraciones nocturnas, pero también ventajas para el bienestar emocional. Así lo detalla The New York Times en un artículo que recoge las opiniones de varios especialistas.
Los científicos citados coinciden en que los peligros clínicos son raros y los posibles inconvenientes pueden prevenirse con controles veterinarios. La psicóloga especialista en sueño Shelby Harris señala que no siempre hay problemas, pero identificar si la mascota genera dificultades para dormir puede ser relevante en el tratamiento.
La preocupación principal es la higiene y la transmisión de enfermedades. El Dr. Josh Daniels, veterinario y microbiólogo de la Universidad Estatal de Colorado, advierte que los animales pueden exponer a pulgas, garrapatas, parásitos y bacterias. El Dr. Bruno Chomel, profesor emérito de medicina veterinaria en la Universidad de California-Davis, precisa que el riesgo es pequeño pero real, y solo quienes tienen un sistema inmune debilitado necesitan extremar precauciones.
Casos clínicos poco frecuentes ilustran estos riesgos: en 1991, una mujer de 81 años en Finlandia fue hospitalizada con fiebre e infección bacteriana tras dormir con su gato; en 2000, un hombre de 69 años desarrolló una infección en su cadera operada después de compartir la cama con su perro. El peligro más cotidiano proviene de pulgas y garrapatas, que pueden transmitir la enfermedad de Lyme.
Más allá de la salud física, la presencia de mascotas en la cama puede alterar la calidad del sueño. Brittany Lancaster, profesora de psicología clínica en la Universidad Estatal de Misisipi, señala que la evidencia indica que el sueño puede verse afectado, aunque los dueños a veces no lo notan. Un estudio con 40 dueñas de perros concluyó que sus noches eran menos reparadoras cuando los animales dormían sobre la cama.
Sin embargo, el acompañamiento animal también ofrece beneficios emocionales. El neurólogo Dr. Douglas Wallace, de la Universidad de Miami, considera que el apoyo emocional de dormir con una mascota puede compensar cualquier efecto negativo sobre el sueño. Además, quienes pasean a su perro cada mañana obtienen rutinas saludables que favorecen el descanso.



