Pérdida de músculo desde los 40: causas y cómo prevenirla
Pérdida de músculo desde los 40: cómo prevenirla

La pérdida de músculo no es exclusiva de los adultos mayores. Especialistas advierten que puede iniciar desde los 40 años y afectar la fuerza, la movilidad y la salud general.

Un proceso silencioso

Cumplir 40 años no siempre se siente como un cambio radical. Muchas personas continúan trabajando, haciendo ejercicio, cuidando hijos, saliendo con amigos o pensando que la vejez está lejos. Sin embargo, dentro del cuerpo puede estar ocurriendo algo más silencioso: la pérdida progresiva de músculo.

Durante años, este problema se ha asociado con los adultos mayores. La imagen típica es la de una persona de más de 60 o 70 años que pierde fuerza, camina más lento o se cansa con facilidad. No obstante, el desgaste muscular puede empezar mucho antes.

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“Imagínate las personas a partir de los 40 años, tan jóvenes como 40 años, empiezan a tener una pérdida progresiva de su músculo”, explica el doctor Óscar Quintero, director médico de Abbott.

Más que estética: funciones vitales del músculo

El músculo no solo sirve para cargar bolsas del supermercado, subir escaleras o verse fuerte frente al espejo. También participa en funciones metabólicas e inmunológicas que a menudo pasan desapercibidas.

“Pensamos en el músculo solamente para mantener la posición o para movernos, y el músculo hace muchas otras cosas, tiene funciones metabólicas, tiene funciones inmunológicas”, señala el especialista.

Perder músculo no solo significa perder fuerza. Puede afectar la movilidad, la energía, la recuperación del cuerpo y la forma en que enfrentamos algunas enfermedades. A esta pérdida de masa, fuerza o función muscular se le conoce como sarcopenia. Aunque suele hacerse más evidente con el envejecimiento, el proceso puede comenzar antes, gradualmente, sin una señal clara.

“Un adulto joven puede estar teniendo una pérdida de músculo sin que se dé cuenta”, advierte Quintero.

El papel de las proteínas

El problema es que solemos prestar atención demasiado tarde. A menudo se habla del músculo cuando ya hay una caída, cuando cuesta levantarse de una silla, cuando caminar se vuelve más difícil o cuando una enfermedad debilita el cuerpo. Pero el cuidado debería empezar antes.

Según el especialista, dos factores pesan mucho: la nutrición y la actividad física. No se trata solo de comer más proteína porque está de moda, ni de pensar que todos necesitan un polvo o una barra proteica. La proteína es un nutriente básico que el cuerpo necesita todos los días, pero debe formar parte de una alimentación completa.

Las proteínas funcionan como piezas de construcción para el cuerpo. Están presentes en músculos, órganos, tejidos, hormonas, enzimas y anticuerpos. Cuando la alimentación no alcanza o el cuerpo tiene mayores necesidades, pueden aparecer deficiencias.

En los adultos mayores, esto puede volverse más complejo. Algunos necesitan más proteína que una persona joven, pero al mismo tiempo comen menos. Puede haber problemas dentales, dificultad para masticar, cambios en el sabor de los alimentos o sensación de llenura rápida.

“Necesita más proteína y además está comiendo menos proteína, pues la deficiencia se hace más amplia”, explica el médico.

Sin embargo, el mensaje no es esperar a llegar a esa etapa. El músculo se construye y se cuida durante toda la vida. Llegar a los 60 con una mejor reserva muscular puede marcar la diferencia en la movilidad, la independencia y la calidad de vida.

Hábitos que ayudan a tus músculos

La buena noticia, dice Quintero, es que la pérdida de músculo no tiene que verse como una condena inevitable del envejecimiento. Se puede prevenir o retrasar con hábitos sostenidos: moverse, hacer ejercicio de fuerza según la capacidad de cada persona, alimentarse bien y consultar a un profesional de salud si hay señales de debilidad, pérdida de peso, cansancio o dificultad para comer.

El verdadero cambio de mentalidad está en dejar de ver el músculo como algo estético. No es solo para quienes van al gimnasio, ni solo para deportistas, ni un tema que empiece a importar después de los 60. El músculo también es salud. Cuidarlo desde los 40 puede ser una de esas decisiones que el cuerpo agradece muchos años después.

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