Explosión en pozo Krem-1 mantiene en vilo a comunidades
Desde el 5 de marzo de 2026, una explosión en el pozo Krem-1, ubicado en el ejido Constitución Mexicana, en Las Choapas, Veracruz, ha provocado un incendio que continúa activo tras 116 días. El estruendo y la densa niebla de hidrocarburos se han vuelto parte de la vida cotidiana de cientos de familias en comunidades como El Nacimiento, Francisco Villa y Plan de Iguala.
Rocío Lázaro Díaz relató que su padre, de 83 años, es uno de los más afectados. “Él vive en la raya entre Nacimiento y Constitución, el pozo está en Constitución y ahí tiene su terreno. Es el más afectado, sobre todo en el agua… Era la única agua buena que tenía, pero ya no se puede estar ahí”, declaró a Excélsior. El ruido es insoportable: “Como si estuvieran levantando helicópteros, arde la vista y huele mal, después arde la garganta”.
Pemex insiste en que no hay riesgo, pero pobladores sufren síntomas
Petróleos Mexicanos (Pemex) aseguró en un informe del 12 de junio que los trabajos para atender la contingencia habían terminado y que no existen personas en riesgo, pues no hay asentamientos humanos cercanos. Sin embargo, los habitantes de comunidades a menos de dos kilómetros del pozo reportan múltiples afectaciones. Cruz Manueles, de El Nacimiento, describió: “A partir de que el pozo explota, todos con tos, gripa, dolor de garganta, la mayoría de nuestros niños, nuestros ancianos, mucho dolor de cabeza, mucho asco, irritación de los ojos”.
Rodolfo Ovando Contreras, del ejido Francisco Villa, afirmó: “Yo me siento como malo hasta para suspirar, me duelen los lomos, la nariz, la garganta, los ojos, como hinchado, desde que empezó este humo”. Los médicos que llegan a la zona solo diagnostican gripa leve y recetan paracetamol, según denuncian los representantes comunitarios.
Contaminación del agua y daños ambientales
Además del aire, los arroyos de la región están contaminados con hidrocarburos. “Aquí se tomaba el agua, nos bañábamos… ahora no se puede, cada quien tiene que comprar el agua o jalar del pozo”, explicó Manueles. Pemex colocó barreras para contener derrames, pero no funcionaron; el hidrocarburo siguió su curso y dejó un lodo aceitoso con olor a combustible.
Los campesinos ven afectados sus cultivos de maíz, frijol, arroz y piña. “Queremos que Pemex nos reconozca porque sí somos afectados, aunque a ellos les parece nada”, dijeron. La paraestatal no ha realizado un estudio de calidad del aire ni del agua en la zona, pese a las solicitudes de los habitantes.
Secuelas en la salud y llamado a la acción
Incluso los periodistas que cubrieron la emergencia resultaron intoxicados. Un médico diagnosticó intoxicación por hidrocarburo y recomendó usar cubrebocas grueso para evitar respirar partículas dañinas. Los pobladores exigen una remediación ambiental integral y atención médica especializada, pues temen que las afectaciones a largo plazo empeoren sin que ninguna autoridad lo reconozca.



