En México, uno de los países anfitriones de la Copa del Mundo, el fútbol se juega en los lugares más insospechados. Desde el cráter de un volcán extinto hasta las chinampas de Xochimilco, las comunidades encuentran la manera de habilitar canchas donde la geografía y la necesidad se combinan.
El Campo de los Dioses: fútbol en un volcán
En el centro del país, en una zona rural a las afueras de la Ciudad de México, se encuentra el Campo de los Dioses, una cancha ubicada dentro del cráter del extinto volcán Teoca. A casi 700 metros sobre la capital, la niebla se mezcla con pinos y huertos frutales que rodean el terreno. Construido por la propia comunidad hace más de 60 años, cada domingo los equipos locales de aficionados se reúnen para disputar partidos.
Fútbol en las chinampas de Xochimilco
Al sur de la capital, en la alcaldía Xochimilco, los futbolistas llegan en trajineras a través de los canales, cruzando las antiguas chinampas, jardines flotantes que datan de la época azteca. Allí se encuentran algunas de las últimas canchas de césped natural de la Ciudad de México, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sin embargo, los científicos advierten que estas canchas pueden afectar la ecología local y el hábitat del ajolote, una salamandra endémica.
El sueño de ser profesional en Monterrey
En un barrio vulnerable de Monterrey, Nuevo León, Humberto Guadalupe, de 14 años, conocido como "el Messi mexicano", pasa los fines de semana en la única cancha de la comunidad, rodeada de vehículos abandonados y caminos de tierra. Inspirado por el astro argentino, sueña con ser futbolista profesional. "Yo sé que lo voy a lograr sí o sí", afirma. "Aunque perdamos un partido, tenemos que tener la cabeza en alto".
La pasión por el fútbol sin importar el lugar
Estos escenarios, aunque distantes en geografía y entorno, comparten una misma esencia: comunidades que construyen espacios alrededor del balón, superando dificultades, adaptándose a la geografía y honrando la memoria. La fotógrafa de Reuters, Raquel Cunha, documentó durante tres meses el fútbol amateur en la Ciudad de México y sus alrededores, seleccionando 15 locaciones mediante mapas y fotografiando desde drones y suelo para capturar la crudeza de Monterrey, el verdor montañoso y los canales históricos.



