El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, se postula para un cuarto mandato en las elecciones de octubre de 2026, pero enfrenta un ascenso en las encuestas de Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien busca vengar a su padre condenado por intento de golpe de Estado. La contienda refleja la nueva ola de líderes populistas de derecha que se extiende por Latinoamérica, con victorias recientes de Abelardo de la Espriella en Colombia y Keiko Fujimori en Perú.
Contexto regional: auge de la derecha y outsiders
Con las excepciones de Brasil y México, la mayoría de los palacios presidenciales en la región están ocupados por derechistas de discurso duro, desde Argentina hasta Honduras. Sin embargo, expertos como la especialista en ultraderechas Lisa Zanotti señalan que no hay evidencia de un cambio ideológico estructural, sino un terreno favorable para candidatos outsiders que canalizan el resentimiento, construyen una marca personal fuerte y forjan alianzas.
La disputa en Brasil: Lula vs. Flavio Bolsonaro
Jair Bolsonaro, condenado en septiembre de 2025 a 27 años de prisión por planear un golpe de Estado, no puede postularse, pero respaldó a su hijo Flavio, senador del Partido Liberal. Desde marzo, las encuestas muestran un empate técnico entre Lula y Flavio Bolsonaro. Sin embargo, la popularidad del joven Bolsonaro se vio afectada en junio por la filtración de audios en los que pide 12 millones de dólares al banquero Daniel Vorcaro, acusado de fraude, para producir una película sobre su padre.
Otros candidatos incluyen al gobernador de Minas Gerais, Romeu Zema (NOVO), y al exgobernador de Goiás, Ronaldo Caiado (PSD), quien tras cambiar de partido se convirtió en el candidato de centroderecha. El activista Renan Santos ha ganado apoyo entre los jóvenes. Las candidaturas se oficializarán en julio. Las encuestas de junio de Quaest muestran un aumento de indecisos del 5% al 10%.
El papel de Estados Unidos y Donald Trump
Donald Trump se ha convertido en un actor clave en la campaña brasileña. Aunque ha mostrado cercanía con la familia Bolsonaro, también destacó su "excelente química" con Lula. Durante la cumbre del G7 en Suiza (junio de 2026), Trump comentó: "Acabo de despedirme de Lula y me enteré de que el hijo del expresidente Bolsonaro fue detenido... Brasil se ha convertido en un país peligroso desde el punto de vista político". Se refería a Eduardo Bolsonaro, otro hijo de Jair, condenado a cuatro años de prisión por intentar impulsar sanciones de EE.UU. contra Brasil y radicado en EE.UU. desde 2025.
Trump se reunió con Lula en Washington y luego con Flavio Bolsonaro, a quien elogió como "un joven inteligente que ama a su país". Días después, EE.UU. clasificó como terroristas a los grupos narcotraficantes PCC y Comando Vermelho, y anunció posibles aranceles del 25% a productos brasileños, medidas rechazadas por el gobierno de Lula. Mientras el bolsonarismo espera que Trump sea clave, Lula apuesta a un canal directo para reducir daños.
Tensiones y acercamientos entre Lula y Trump
Lula acusó a Trump de comportarse como un "emperador", pero tras una reunión de tres horas en mayo en la Casa Blanca celebró la buena sintonía y dijo que Trump "aprendió a reír" con él. Las tensiones vienen desde 2025, cuando EE.UU. impuso aranceles punitivos por el juicio a Jair Bolsonaro, luego parcialmente retirados. Sin embargo, el Representante Comercial de EE.UU. propuso nuevas tarifas del 25% a productos brasileños por prácticas desleales y del 12,5% por supuesto trabajo forzoso. Lula dijo que quiere negociar directamente con Trump para evitarlas, pero encuentra resistencia del Departamento de Estado, y criticó al secretario Marco Rubio como "latinoamericano frustrado" y "enemigo mortal" de la región.
Las encuestas prevén una segunda vuelta ajustada entre Flavio Bolsonaro, de 45 años, y Lula, de 80. La elección definirá si Brasil se suma a la ola derechista o mantiene el último gran bastión de la izquierda en Latinoamérica.



