Una joven de 19 años dio a luz a su primer hijo en un campo de béisbol improvisado como refugio durante la emergencia provocada por el doble terremoto que devastó el estado venezolano de La Guaira. El bebé, llamado Gael Jesús, nació la madrugada del 25 de junio, horas después de que dos potentes sismos de magnitud 7.2 y 7.5 sacudieran la región costera.
Parto en medio del caos
Eliana García, embarazada de 38 semanas, había sido informada por sus médicos que requeriría una cesárea debido a su pelvis estrecha. La intervención estaba programada para una semana después, pero las contracciones se adelantaron mientras la familia se resguardaba del violento doble sismo. Sin posibilidad de llegar a un hospital, García corrió junto a su familia a un campo de béisbol donde decenas de personas buscaban refugio.
“Sentía como ganas de hacer pipí. Pero pujaba y pujaba y como no salía nada entendí que el bebé venía”, relató García a la AFP en el refugio donde ahora se aloja.
Su cuñada, Julia Di Giuseppe, de 37 años, salió en busca de ayuda en la oscuridad de la madrugada. La ciudad costera, que en otras circunstancias habría estado celebrando las festividades de San Juan, era un escenario de gritos, llantos y escombros. Socorristas escalaban ruinas para auxiliar a personas atrapadas, mientras motos zigzagueaban entre los restos de edificios derrumbados.
Asistencia de emergencia
Sin éxito en encontrar ayuda médica inmediata, Di Giuseppe regresó al campo de béisbol justo cuando su cuñada comenzaba a dar a luz. “Ahí le rogué a una paramédica que estaba buscando a sus familiares entre las ruinas, y ella, pues, se puso a ayudar”, contó Di Giuseppe.
La paramédica, sin agua ni guantes y apenas con alcohol en gel, asistió el parto iluminada por las linternas de teléfonos móviles. García, rodeada por decenas de personas que olvidaron por un momento sus propios dramas, pujó entre las réplicas del doble sismo.
El bebé, que la familia esperaba fuera niña, nació varón y no lloró al principio. “Una salva de aplausos lo habría hecho llorar, o al menos así lo recuerdo”, señaló Di Giuseppe. Sin herramientas para cortar el cordón umbilical, los presentes improvisaron: “La gente comenzó a quitarse las colitas del cabello y lo amarramos en dos extremos, con mucho alcohol, para cortarlo con unas tijeritas de uñas”.
Traslado y refugio
García no recuerda nada más después del parto. Sus familiares la cargaron primero en brazos, luego en una carreta motorizada y finalmente en una ambulancia que la trasladó a un hospital público. Desbordados por la cantidad de heridos, los médicos la atendieron pero no había vacunas para inmunizar al bebé.
Toda la familia fue reubicada en un colegio público que funciona como refugio en La Guaira, la región costera más golpeada por el doble sismo, que según cifras oficiales ya acumula más de 3.600 muertos.
Pérdidas familiares
Di Giuseppe rompe en llanto al ver al bebé mientras su madre lo amamanta: “Lo salvamos a él, pero perdimos a nuestras dos sobrinas”. Las niñas, de 14 y 11 años, fueron encontradas entre los escombros del edificio popular donde vivían. Desfiguradas por toneladas de concreto, su padre las reconoció apenas por la pulsera plateada que la mayor llevaba en el brazo.
La madre de las pequeñas, hermana de García, y un sobrino están desaparecidos, una ausencia que no da paz a la familia.
Eliana García ya había decidido el nombre de la que creía sería su primogénita, pero si los pronósticos fallaban y nacía varón, pensaba llamarlo Daniel Eduardo. “Pero mi hermana siempre me decía que le pusiera Gael”, solloza la joven. “Así que por ella decidí llamarlo Gael Jesús. Es mi forma de tenerla aquí”.



