Javier Aguirre vivió una noche histórica al frente de la Selección Mexicana, al conseguir la victoria 2-0 sobre Ecuador en los dieciseisavos de final del Mundial 2026, rompiendo una sequía de 40 años sin avanzar al quinto partido. El técnico, visiblemente emocionado, confesó que el partido significó un momento cumbre en su carrera, especialmente por la conexión con más de 80 mil aficionados en el Estadio Ciudad de México.
Una victoria con sabor agridulce
"Significa mucho para mí, duele mucho porque ya tocó quedarse fuera, hoy esta comunión con la gente es increíble", admitió Aguirre. Sin embargo, el estratega no dejó de señalar aspectos a mejorar: "Quedo un poquito insatisfecho en esas contras que pudimos matar". A pesar de ello, calificó el partido como "redondo" y destacó las transiciones ofensivas.
El técnico también reveló un motivo personal de alegría: "Ayer nació mi tercer nieto, así que también estoy muy contento". Con humor, añadió que lo único que falta para cerrar la noche histórica es un whisky.
Claves del triunfo y elogios a la defensa
Aguirre resaltó la actitud ofensiva del equipo y elogió al portero Raúl Rangel y a la línea defensiva conformada por Jesús Gallardo, Johan Vásquez, César Montes y Jorge Sánchez. "Fue un partido redondo, en mi carrera lo supera el de Copa Oro por sentir cerca a la gente", expresó.
Sobre el posible rival en octavos de final, Inglaterra o RD Congo, Aguirre prefirió no adelantarse, pero aseguró que el equipo está concentrado en su objetivo.
La experiencia de dirigir en el extranjero
El Vasco también reflexionó sobre su paso por las selecciones de Japón y Egipto, señalando que "trabajar sin saber el contexto es complicado". Destacó la importancia de conocer a los jugadores y su entorno, y agradeció el seguimiento de los medios a las familias de los futbolistas.
"Nuestra misión es jugar y entregar todo, si así jugamos y ganamos, mejor. Nuestra obligación es dar lo mejor, defender la continuidad", añadió, citando a su extécnico Bora Milutinovic: "Yo respeto".



