Reconstrucción en Venezuela: deuda y sin margen financiero tras terremotos
Venezuela: reconstrucción con deuda y sin margen financiero

Los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio han dejado al menos 3,685 muertos y casi 17,000 heridos, según el último reporte del gobierno. Mientras las esperanzas de rescatar sobrevivientes se desvanecen, el país se enfrenta al enorme desafío de la reconstrucción. Los sismos derribaron decenas de edificios residenciales y causaron graves daños en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Caracas, ubicado en la región de La Guaira, la más afectada.

Daños directos estimados en 6,700 millones de dólares

De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), los daños físicos directos ascienden a 6,700 millones de dólares, con un rango de entre 4,700 y 8,700 millones, equivalentes a aproximadamente el 6% del PIB venezolano. El análisis, basado en modelos sísmicos, señala que la mayor parte de los daños se concentra en el Distrito Capital, seguido de Miranda, Carabobo, La Guaira y Aragua. Esta cifra no incluye los costos de reconstrucción a largo plazo ni la disrupción económica total, que suele ser entre 1.5 y 3 veces el valor de los daños directos.

Impacto en viviendas y población

El PNUD estima que 1.7 millones de estructuras se encontraban en las zonas afectadas. El gobierno venezolano reporta que casi 200 edificios colapsaron completamente, mientras que estimaciones de la NASA indican que 58,000 edificaciones podrían haber sido afectadas. Más de 17,000 personas se quedaron sin vivienda, y el gobierno contabiliza casi 13,000 damnificados, una cifra muy inferior al estimado de la ONU de hasta siete millones de personas afectadas. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU ha solicitado 50 millones de dólares para asistir a 500,000 personas durante tres meses.

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Economía debilitada antes de los sismos

Los terremotos golpearon a Venezuela en un momento crítico. La producción petrolera, que apenas se recuperaba gracias a inversiones estadounidenses, se mantenía en 700,000 barriles diarios, muy lejos de los cuatro millones de barriles de sus mejores épocas. Andrés Giraldo, profesor del Departamento de Economía de la Universidad Javeriana, señala que entre el 70% y 80% del PIB venezolano depende del petróleo. Esta dependencia, sumada a una actividad privada paralizada y a la cooptación de los poderes judicial y legislativo por parte del ejecutivo, dejó al Estado sin capacidad para responder a una catástrofe de esta magnitud.

Por su parte, Juan Ortiz, economista sénior del Observatorio del Contexto Económico (OCEC) de la Universidad Diego Portales de Chile, indica que la economía venezolana es solo un cuarto del tamaño que tenía en 2024. “La economía venezolana es un aparato productivo realmente muy limitado frente a su infraestructura pública, con problemas evidentes en cuanto a servicios básicos”, afirmó. Incluso antes del sismo, ya existían problemas en el suministro de electricidad y agua.

Financiamiento de la reconstrucción: un reto mayúsculo

Con una capacidad fiscal limitada y sin fondos de emergencia significativos, Venezuela enfrenta enormes dificultades para financiar la reconstrucción. “Venezuela prácticamente no tiene fondos de emergencia o reservas internacionales de una importante envergadura que le permita generar recursos para refinanciar o financiar un proceso de reconstrucción de infraestructura crítica”, dijo Ortiz.

En mayo, Venezuela anunció un plan de reestructuración de su deuda pública externa, un paso clave para reconectarse con el sistema financiero internacional tras años de impagos bajo el gobierno de Nicolás Maduro. El país comenzó a incumplir pagos de bonos de Pdvsa en 2017, y las sanciones estadounidenses limitaron aún más su capacidad de pago desde 2018. Aunque Venezuela no publica estadísticas oficiales sobre su deuda, estimaciones de Reuters la sitúan en alrededor de 160,000 millones de dólares, incluyendo préstamos bilaterales, laudos arbitrales y obligaciones de la petrolera estatal.

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Según Ortiz, Venezuela podría buscar líneas de crédito con organismos multilaterales como el Banco Mundial, el FMI o el BID, con los que ha retomado relaciones tras la captura de Maduro en enero. Sin embargo, para obtener financiamiento, el gobierno deberá implementar reformas profundas, no solo económicas sino también políticas. “Venezuela queda con poco poder de negociación y muy posiblemente le toque acelerar el proceso de reformas para volver a implementar la democracia y así generar confianza internacional para recibir la ayuda, para administrarla y poder reconstruir Venezuela luego de los sismos”, concluyó Giraldo.