La ola de calor que azota Europa alcanzó este lunes niveles récord en países del centro y este del continente. Eslovaquia registró 41 °C en Turna nad Bodvou, la temperatura más alta jamás medida en el país. En Polonia, las autoridades reportaron 56 ahogamientos desde principios de junio, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó más de 1,300 muertes adicionales en Europa atribuibles a la ola de calor desde el 21 de junio.
Récords y atribución al cambio climático
El grupo de científicos World Weather Attribution señaló que esta ola de calor es la más intensa jamás registrada en Europa y habría sido "virtualmente imposible" en junio sin el cambio climático. Las temperaturas extremas han llevado a varios gobiernos a tomar medidas de emergencia, como el cierre de escuelas y la anulación de festivales en Europa occidental.
Francia invierte en refrigeración
En Francia, el primer ministro Sébastien Lecornu defendió el plan gubernamental ante la ola de calor y anunció que los primeros 30,000 aires acondicionados encargados para hospitales comenzarán a llegar a finales de semana. El gobierno destinará más de 130 millones de euros (148 millones de dólares) a sistemas de refrigeración y renovación en escuelas.
La eléctrica estatal EDF anunció una inversión de 80 millones de euros para equipar escuelas, guarderías y centros recreativos con sistemas de refrigeración. La mitad de ese monto financiará más de 100,000 equipos —como ventiladores y aires acondicionados— en más de 10,000 centros para finales de septiembre. El resto se distribuirá en sumas fijas de 10,000 euros por instalación hasta finales de junio del próximo año.
"A medida que las olas de calor afectan cada vez más a nuestro país, hemos querido pasar a la acción de forma concreta", declaró el director general de EDF, Bernard Fontana, en un comunicado. Otros grupos públicos, como La Banque Postale y Banque des Territoires, reservarán 50 millones de euros para adaptar 12,500 escuelas.
Disparo en ventas de aires acondicionados
El 22 de junio, el grupo francés Carrefour contabilizaba 30,000 unidades de aire acondicionado vendidas, "mil veces más que en un día normal", reveló su presidente, Alexandre Bompard, en BFMTV. Las ventas en Amazon prácticamente se duplicaron y Fnac Darty reportó un "crecimiento de dos dígitos".
Controversia ambiental
Los científicos advierten que tanto la adaptación como la mitigación son urgentes. "Las olas de calor se están volviendo más frecuentes, más largas y más calientes con el cambio climático, como resultado directo de los combustibles fósiles que estamos liberando como sociedad", dijo la profesora Hayley Fowler de la Universidad de Newcastle a The New York Times. "Nuestro clima actual es el menos extremo que viviremos en nuestras vidas, y ciertamente hasta que alcancemos el cero neto, y necesitamos adaptarnos urgentemente", agregó.
Sin embargo, el aire acondicionado ha sido históricamente motivo de controversia en Europa. En Francia, la líder de ultraderecha Marine Le Pen impulsa un plan masivo de climatización, mientras que el izquierdista Jean-Luc Mélenchon advierte que generalizarlo agravará el problema y la ecologista Marine Tondelier lo ve como una solución parcial.
"El aire acondicionado es un arma de doble filo cuando se trata de calentar el planeta", señala la Agencia de Investigación Ambiental (EIA). "En primer lugar, a través del consumo de energía". El urbanista Clément Gaillard dijo a la AFP que el problema no es el aire acondicionado en sí, sino depender exclusivamente de él.
Impacto energético y refrigerantes
Según la Agencia Internacional de Energía, el aire acondicionado y los ventiladores ya consumen una quinta parte de toda la energía utilizada en los edificios a nivel mundial. Sus detractores señalan el consumo eléctrico, cuyo impacto climático varía según el origen de la electricidad. En la Unión Europea, alrededor del 47% de la electricidad proviene de fuentes renovables.
Otro problema son los refrigerantes, a menudo gases fluorados (gases F), que pueden tener impactos de calentamiento global cientos o miles de veces peores que el CO2. Un tercio del impacto climático de la refrigeración proviene de la fuga de estos gases. La EIA aboga por refrigerantes naturales como R290, y la Unión Europea anunció la prohibición de los gases F para 2027.
Especialistas sugieren priorizar la refrigeración pasiva, manteniendo temperaturas bajas mediante diseño arquitectónico, entorno natural y propiedades de los materiales.



