Irán anunció una nueva ronda de ataques contra instalaciones militares de Estados Unidos en Medio Oriente, en una escalada que profundiza el conflicto abierto entre Washington y Teherán tras meses de enfrentamientos, bombardeos cruzados y tensiones en torno al estratégico estrecho de Ormuz.
La Guardia Revolucionaria iraní ataca bases en Jordania, Bahréin y Kuwait
La Guardia Revolucionaria iraní aseguró haber atacado una base aérea estadounidense en Jordania y objetivos militares en Bahréin y Kuwait, como represalia por los recientes bombardeos ordenados por el presidente Donald Trump contra instalaciones de defensa y vigilancia de la República Islámica. La ofensiva marca uno de los episodios más delicados de la confrontación, debido a que extiende el campo de batalla a países aliados de Estados Unidos que albergan bases militares clave para las operaciones estadounidenses en la región.
Detalles de la ofensiva iraní
Los Guardianes de la Revolución informaron que la operación incluyó el lanzamiento de misiles balísticos y drones contra una veintena de objetivos militares. Entre ellos, según medios estatales iraníes, se encontraban hangares de cazas F-35, sistemas de radar y centros de mando utilizados por las fuerzas estadounidenses en Jordania y Bahréin. “Las fuerzas del ejército ideológico iraní atacaron y destruyeron cuatro objetivos importantes, entre ellos grupos de cazas F-35 en una base aérea y el centro de mando militar estadounidense de Azraq”, señalaron los Guardianes de la Revolución en un comunicado difundido por medios oficiales iraníes. La base aérea de Azraq, ubicada en el este de Jordania, es una de las principales instalaciones utilizadas por Estados Unidos y sus aliados para operaciones de vigilancia y apoyo logístico en Medio Oriente. Aunque hasta el momento no existe una verificación independiente sobre los daños reportados por Irán, el anuncio provocó la activación de alertas aéreas en varios países del Golfo.
Respuesta de Kuwait y Estados Unidos
Por su parte, las autoridades kuwaitíes confirmaron que sus sistemas de defensa aérea fueron desplegados para interceptar objetivos hostiles detectados en su espacio aéreo. “Las defensas aéreas kuwaitíes están interceptando objetivos hostiles”, informó el Ejército de Kuwait a través de un mensaje publicado en la red social X. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) reconoció que Irán lanzó misiles y drones contra posiciones estadounidenses y países aliados de la región, aunque aseguró que la mayoría de los proyectiles fueron neutralizados antes de alcanzar sus objetivos. “Las fuerzas estadounidenses permanecen vigilantes y preparadas para seguir respondiendo a cualquier agresión iraní injustificada en legítima defensa”, indicó el CENTCOM en un comunicado.
Antecedentes del conflicto
La nueva ofensiva iraní ocurrió menos de 24 horas después de que Estados Unidos bombardeara sistemas de defensa aérea, radares y estaciones de control terrestre iraníes ubicados cerca del estrecho de Ormuz. Washington justificó esos ataques como una respuesta al derribo de un helicóptero militar estadounidense que cayó frente a las costas de Omán. El presidente Donald Trump había advertido previamente que habría represalias contra Irán por el incidente y autorizó una serie de bombardeos que, según el Pentágono, tenían como objetivo reducir la capacidad militar iraní en una de las rutas marítimas más importantes del planeta.
Implicaciones estratégicas del estrecho de Ormuz
La importancia estratégica del estrecho de Ormuz explica la preocupación internacional por la escalada. Por esa vía marítima transita aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado a nivel mundial, según datos de la Agencia Internacional de Energía. Cualquier interrupción prolongada podría afectar los mercados energéticos y provocar nuevas presiones sobre los precios globales del crudo. “Si continúa la agresión estadounidense, la respuesta será más severa”, advirtió la Guardia Revolucionaria iraní tras los ataques.
Perspectivas del conflicto
Mientras Washington insiste en que busca una solución negociada al conflicto, los nuevos intercambios militares muestran que la confrontación entre ambas potencias atraviesa uno de sus momentos más peligrosos, con el riesgo creciente de arrastrar a más países de Medio Oriente a una guerra de mayores dimensiones.



