La enviada especial de Grupo Imagen, Mónica Romero, ha enfrentado múltiples obstáculos para cubrir el doble terremoto que sacudió Venezuela el 24 de junio de 2026. Desde su llegada, documentó hospitales colapsados, restricciones gubernamentales y el arduo trabajo de brigadas internacionales de rescate.
Hospitales desbordados y réplicas constantes
Cinco días después de los sismos de magnitudes 7.2 y 7.5, una réplica de magnitud 4.6 sacudió La Guaira. Romero se encontraba en el Hospital Regional José María Vargas y describió la situación: "No hay capacidad para recibir a más heridos; vemos camillas en la calle y personas siendo atendidas en el suelo porque los hospitales están desbordados". Miles de personas duermen en parques y calles por miedo a que los edificios dañados colapsen.
Dificultades logísticas y restricciones oficiales
Al aterrizar junto con brigadas internacionales y la Cruz Roja Mexicana, Romero pasó cinco horas en el aeropuerto debido al colapso de las instalaciones y los procedimientos de ingreso. "Duramos cinco horas en la pista porque no había manera de que la gente pudiera entrar o salir del aeropuerto", explicó. Para llegar a La Guaira, tuvo que contratar transporte privado por caminos alternos, ya que las autoridades cerraron las rutas principales. "Hay mucho control del gobierno para todo lo que huela a extranjeros", afirmó.
Trabajo de rescate y solidaridad ciudadana
Romero documentó la labor de equipos internacionales como los Topos de México, brigadas de Costa Rica, India y binomios caninos. Sin embargo, en muchos edificios la búsqueda recaía en los vecinos. "La mano humana es insuficiente ante tanto concreto", declaró al ver estructuras de hasta 16 pisos colapsadas. En el malecón de La Guaira, observó decenas de cuerpos esperando identificación. Pese a la devastación, destacó la solidaridad: "Cada quien, de lo poquito que tiene, regala café, galletas, algo de comida, ropa o cobijas para auxiliar a las personas que están en la calle".



