Fútbol y política: el estado de ánimo de una ciudad hartazgo
Fútbol y política: el estado de ánimo de una ciudad hartazgo

El futbol, según Jorge Valdano, es el estado de ánimo de un pueblo. Y lo que ocurre hoy en la Ciudad de México exhibe un ánimo colectivo hastiado por la dejadez, los caprichos y la improvisación gubernamental. En un país donde los problemas críticos se acumulan sin resolverse, el Mundial 2026 llega en un momento de profunda desilusión.

Amor al futbol vs. realidad social

El autor confiesa su pasión por el futbol desde la infancia, al igual que Eduardo Galeano, y desearía disfrutar cada partido del Mundial con una cerveza en mano. Sin embargo, reconoce que boicotear un evento deportivo va contra su ideología, aunque el futbol se haya convertido en un instrumento de comercialización. Su mayor deseo es que la selección mexicana llegue al menos al quinto partido, pues el país necesita alegrías. Pero la realidad es tozuda y se ha colado en el Mundial como la humedad.

CDMX: una ciudad en decadencia

No se vive un ambiente mundialista en la capital, porque el estado de ánimo no está para fiestas. El gobierno de la ciudad y el federal, enfrentados entre sí, no han cumplido con los objetivos mínimos para sentirse orgullosos de la metrópoli, como ocurrió en 1986, incluso tras una tragedia. La CDMX ya no aspira a ser moderna; se ve empobrecida y disminuida. Las calles están sucias, inundadas, con obras inconclusas o mal hechas, como el Jardín Flotante Tlallipan, que costó casi dos mil millones de pesos y al inaugurarse ya presentaba grietas e inundaciones. Las obras del Metro y del AICM tampoco avanzan, y el aeropuerto de Texcoco, cancelado por López Obrador, seguirá pagándose hasta 2047.

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Provocaciones y protestas legítimas

La situación se agrava con las provocaciones de la CNTE, los militantes de Ayotzinapa y la CTEG, grupos que actúan por intereses políticos, no por la educación ni los derechos humanos. La presidenta Claudia Sheinbaum niega la existencia de provocadores externos, pero estos grupos son el monstruo que el propio gobierno creó. Al mismo tiempo, hay movilizaciones legítimas: las madres buscadoras, que no han sido recibidas en ocho años por los gobiernos de la 4T, mientras los desaparecidos superan los 130 mil. Marchan jubilados y pensionados afectados por recortes arbitrarios, campesinos sin financiamiento tras desaparecer Financiera Rural, y transportistas asaltados con impunidad en las carreteras.

Incapacidad gubernamental y polarización

Unas protestas son chantaje, otras son consecuencia de la incapacidad oficial para resolver problemas graves. Pero los gobiernos federal y capitalino enfrentan ambas con ineficiencia. La polarización como estrategia de gobierno lleva a la confrontación, y el Mundial, planeado desde hace ocho años, llega con improvisación y sin tareas cumplidas. Ojalá no se viva la confrontación durante el mes de la justa mundialista, aunque un pesimista es un optimista bien informado. Como dijo Manuel Vázquez Montalbán, el futbol es la política de los pueblos, y esta clase política es la que nos ha tocado.

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