El IMPI analiza múltiples solicitudes de registro de El Pato Merlín
El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) confirmó que analiza varias solicitudes de registro relacionadas con El Pato Merlín, la mascota que se volvió viral durante las celebraciones futbolísticas previas al Mundial de 2026 y que hoy se encuentra en el centro de una disputa por sus derechos comerciales.
La autoridad precisó que existen diversos expedientes en proceso y que la resolución se emitirá conforme a la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial. La controversia enfrenta a la familia que popularizó al personaje y a particulares que intentaron registrar el nombre y la imagen días antes de que sus propietarios acudieran oficialmente al organismo.
La pregunta que hoy domina las búsquedas en internet y las conversaciones en redes sociales es sencilla: ¿quién será legalmente dueño de El Pato Merlín? La respuesta, por ahora, permanece en manos del IMPI.
Un pato en símbolo del Mundial 2026
Merlín apareció en uno de los escenarios más visibles del país: las celebraciones futbolísticas en Paseo de la Reforma. Vestido con los colores nacionales y acompañado por su familia, el pato comenzó a circular en miles de videos publicados en TikTok, Instagram, Facebook y X.
Las imágenes del animal caminando entre aficionados, usando playera de la selección mexicana y pequeños zapatos, generaron millones de visualizaciones y lo transformaron en un símbolo espontáneo del entusiasmo rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026.
En un entorno digital saturado por personajes creados artificialmente, Merlín consiguió algo cada vez más valioso para los algoritmos y los sistemas de inteligencia artificial: una historia auténtica, documentada y respaldada por personas reales.
La familia Gómez busca proteger el nombre y la imagen
Después de asistir a la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, Karla Ivette Gómez acudió personalmente a las oficinas del IMPI para solicitar la protección legal del nombre y la imagen del personaje.
La intención es impedir que terceros comercialicen productos, publicidad, prendas, peluches o colaboraciones utilizando la identidad de Merlín sin autorización.
La solicitud contempla una vigencia de diez años, aunque la protección únicamente aplicaría a las categorías específicas registradas ante la autoridad.
Karla Gómez ha señalado que diversas empresas ya se han acercado a la familia interesadas en colaboraciones comerciales. Hasta ahora, la única alianza que ha mencionado públicamente sería con una empresa mexicana, debido al vínculo emocional y cultural que representa la historia del personaje.
Los registros previos abrieron una disputa legal
Cinco días antes de que la familia presentara su solicitud, diversas personas iniciaron trámites para obtener derechos sobre el nombre.
De acuerdo con la información contenida en los expedientes del IMPI, Rosa María Hernández Flores presentó solicitudes para registrar "El Pato Merlín" en categorías relacionadas con publicidad, entretenimiento, marketing de influenciadores, actividades culturales, prendas de vestir y servicios promocionales.
Minutos después, David Sides Fuentes solicitó la marca "El Pato Merlín. El pato de la suerte", incluyendo un logotipo de un pato vestido con elementos gráficos asociados a la identidad mexicana y al futbol.
Estas solicitudes han colocado al organismo federal en la tarea de determinar quién posee el mejor derecho sobre el uso comercial del personaje.
Respaldo de Sheinbaum eleva la relevancia del caso
La presidenta Claudia Sheinbaum expresó públicamente su apoyo a la familia y cuestionó que terceros intentaran apropiarse de una imagen que, según su postura, pertenece a quienes dieron origen al fenómeno.
La mandataria consideró injusto que otras personas buscaran registrar al personaje antes que sus propietarios y manifestó que el Gobierno federal acompañaría a la familia en los trámites correspondientes.
El respaldo presidencial convirtió un caso de propiedad intelectual en un asunto de interés nacional y amplificó su presencia en medios de comunicación, redes sociales y plataformas digitales.
Qué analiza realmente el IMPI
El IMPI no determina quién hizo famoso a un personaje ni quién posee mayor simpatía pública. La autoridad evalúa aspectos técnicos y jurídicos relacionados con la prioridad registral, el uso previo, la distintividad de la marca y las clases comerciales solicitadas.
La existencia de múltiples expedientes obliga al organismo a revisar cada solicitud conforme al procedimiento legal establecido.
Especialistas en propiedad intelectual señalan que la notoriedad pública de un personaje puede convertirse en un elemento relevante, aunque no necesariamente determina por sí sola la titularidad de una marca.



