Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) han demostrado que analizar cómo una persona bate un huevo durante un minuto, mediante la información recogida por un reloj inteligente, puede ayudar a evaluar alteraciones motoras asociadas a la enfermedad de Parkinson desde el hogar. El estudio, publicado en la revista 'Technologies', contó con la participación de 22 personas con Parkinson, miembros de la Asociación Parkinson Madrid, y 16 personas sanas como grupo de control.
Metodología del estudio
Cada participante realizó la tarea de batir un huevo durante una semana. En una primera sesión supervisada, el reloj inteligente registró señales de aceleración y velocidad angular mediante sensores inerciales. Posteriormente, los participantes repitieron la actividad en su domicilio sin supervisión directa, y regresaron para una última sesión supervisada al final del estudio. Este diseño permitió comparar el rendimiento del sistema tanto en un entorno controlado como en condiciones reales de uso.
Resultados y precisión
Las personas con Parkinson presentaron sistemáticamente menor amplitud de movimiento, una frecuencia de oscilación más lenta y una disminución progresiva de la energía de la señal a lo largo de la tarea. Estos patrones se alinean con la bradicinesia, el enlentecimiento del movimiento característico del Parkinson. A partir de las señales, el equipo extrajo características en los dominios temporal y frecuencial, evaluando distintos modelos de aprendizaje automático. El mejor rendimiento se obtuvo con una máquina de vectores soporte, que alcanzó una precisión del 91.1% en condiciones supervisadas. Cuando el modelo se aplicó a datos del domicilio, la precisión fue del 87.8%, con una reducción inferior al 4%.
Importancia de la tarea cotidiana
Los investigadores seleccionaron la actividad de batir un huevo por ser una tarea cotidiana que requiere movimientos repetitivos de flexo-extensión y rotación de la muñeca, mantener un ritmo constante y sostener la energía del movimiento durante un periodo. Muchos pacientes identifican en actividades como cocinar, remover o batir el momento en que notaron por primera vez dificultades en sus movimientos. Además, batir un huevo se utiliza en terapia ocupacional para trabajar la movilidad y coordinación de la mano y muñeca, lo que la convierte en una candidata "especialmente interesante" para estudiar síntomas motores de forma natural y reproducible.
Declaraciones de los investigadores
El equipo investigador destacó que "una tarea cotidiana, bien definida y fácil de reproducir puede generar señales con suficiente información como para que los modelos de inteligencia artificial extraigan datos útiles incluso cuando la medición se realiza en casa". No obstante, subrayaron que "el objetivo no es sustituir la valoración clínica", sino complementarla.
Implicaciones futuras
Los resultados permiten avanzar hacia una herramienta que podría facilitar el seguimiento longitudinal de síntomas motores, reducir desplazamientos para evaluaciones y ofrecer información complementaria sobre la evolución del paciente en su entorno habitual. También ayuda a conectar la evaluación tecnológica con tareas significativas para los pacientes. Sin embargo, los autores enfatizan que se trata de una línea de investigación en desarrollo y que se necesitan estudios con cohortes más amplias antes de considerar su aplicación clínica generalizada.



