El mediocampista de la Selección de Chequia, Tomas Holes, ha manifestado su incertidumbre respecto al impacto que tendrá la altitud de la Ciudad de México en el crucial encuentro ante México, válido por la última jornada del Grupo A del Mundial 2026. El equipo checo, que apenas suma un punto en el torneo, necesita una victoria para mantener vivas sus esperanzas de clasificar a los dieciseisavos de final.
Chequia busca un milagro en el Estadio Ciudad de México
Con una derrota ante Corea del Sur y un empate frente a Sudáfrica, Chequia está obligada a vencer a México en el Estadio Ciudad de México y esperar una combinación de resultados entre los otros dos equipos del grupo. El director técnico Ivan Hašek sabe que solo los tres puntos les sirven, pero el desafío es mayúsculo: la altitud de la capital mexicana, situada a más de 2,200 metros sobre el nivel del mar, es un factor que preocupa al equipo europeo.
“Ya nos estábamos preparando con un entrenamiento especial”, declaró Holes, quien aún se encontraba en Texas, donde Chequia estableció su campamento base. El equipo es el único del Grupo A que optó por concentrarse en Estados Unidos en lugar de México. “Debo decir que en el primer partido no se notó tanto (el efecto de la altitud); no sé cómo será ahora que estaremos a unos cientos de metros más arriba, así que tengo curiosidad por ver qué tal nos va”, señaló el mediocampista en declaraciones recogidas por ESPN.
El desgaste físico y los viajes constantes
El itinerario de Chequia ha sido uno de los más exigentes del torneo. Con base en Dallas, el equipo ha tenido que viajar constantemente a Guadalajara y Atlanta para disputar sus partidos, lo que ha generado un desgaste adicional. Holes reconoció que esta situación no es ideal: “Por supuesto que no es lo ideal. Hay muchos vuelos y travesías, así que es un factor que resta energía. Tras el entrenamiento, en lugar de iniciar la regeneración de inmediato, tienes que subirte a un autobús y viajar 40 minutos hasta el hotel”, explicó.
En contraste, Sudáfrica se instaló en Pachuca y Corea del Sur en Guadalajara, ciudades con altitudes menores o similares a las de sus sedes de juego, lo que les ha permitido una mejor adaptación. Chequia, en cambio, ha tenido que lidiar con cambios de altitud y largos desplazamientos, lo que podría afectar su rendimiento físico en el partido decisivo.
La altitud como factor clave
La altitud de la Ciudad de México es un tema recurrente en los equipos visitantes, especialmente para aquellos no acostumbrados a jugar en estas condiciones. Holes, sin embargo, no cree que sea un factor determinante, pero sí una variable a considerar. “Tengo curiosidad por ver qué tal nos va”, insistió.
El partido entre México y Chequia se disputará en el Estadio Ciudad de México, un escenario donde la selección local suele sacar ventaja de la altura. Para Chequia, la tarea es doble: superar a un rival motivado y adaptarse rápidamente a las condiciones geográficas. El resultado definirá si el equipo europeo logra la hazaña o se despide del Mundial.



