Un análisis del Banco de México (Banxico) revela que la Pensión del Bienestar, destinada a personas mayores de 65 años, tiene una cobertura desigual en el país: mientras en el norte el 95.2% de los elegibles recibe el apoyo, en el sur solo el 82.4% accede a él. Sin embargo, es en el sur donde estas transferencias tienen un mayor peso en los ingresos de los hogares, representando el 7.3% frente al 4.1% en el norte.
Cobertura regional de la Pensión del Bienestar
El estudio titulado "Heterogeneidad regional en las transferencias de pensiones no contributivas, y efectos sobre el empleo afiliado al IMSS" analizó la distribución del programa por zonas. La población elegible se calculó con base en el promedio de personas de 65 años o más en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de 2025. En la zona Centro-Norte, el 92.5% de las personas recibe la pensión, mientras que en la zona Centro el porcentaje es del 87.6%.
"Estas brechas señalan que, bajo su diseño actual, aún existe un margen para que las pensiones no contributivas aumenten su cobertura entre los adultos mayores del país", destacó Banxico en el reporte.
Impacto en los ingresos de los hogares
Utilizando datos de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH) 2024, Banxico estimó que la Pensión del Bienestar representa el 7.3% de los ingresos de los hogares en el sur, el 5.4% en el Centro-Norte y el 5.1% en el Centro. En contraste, en el norte el porcentaje es de solo 4.1%, lo que refleja una mayor dependencia de estas transferencias en las regiones más pobres.
El gobierno federal informa que 13.6 millones de personas están inscritas en el programa, que otorga 6,400 pesos bimestrales.
Efectos sobre el empleo
El estudio también analizó el impacto laboral de las pensiones. Banxico señala que los beneficiarios son más propensos a no buscar empleo en comparación con quienes no reciben el apoyo. "En general las transferencias aumentan el empleo entre los grupos de edad no beneficiarios y lo reducen entre quienes son beneficiarios del programa", apunta el banco central.
"Los resultados sugieren que el programa de pensiones no contributivas influye ligeramente tanto en la oferta como la demanda de trabajo, permitiendo a los beneficiarios trabajar menos", concluye el estudio.



