Veracruz sufre apagones y temperaturas extremas de hasta 51°C
La crisis climática ha comenzado a fracturar la infraestructura de distribución energética de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en la costa del golfo de México, ya que las olas de calor están generando apagones sistémicos que impactan la productividad, la salud y el bienestar de las personas.
En el puerto de Veracruz, el termómetro ha registrado sensaciones térmicas sin precedentes de hasta 51 grados centígrados, lo cual satura las redes de transmisión por el uso intensivo de sistemas de refrigeración.
En la colonia Centro del Puerto de Veracruz, hay calles que no tienen energía eléctrica, lo cual ha paralizado sectores comercial y residencial. Las consecuencias de estas fallas técnicas recaen de forma directa sobre los segmentos más vulnerables de la población, quienes carecen de mecanismos financieros de contingencia para mitigar los efectos del desabasto energético.
La inoperancia de los servicios básicos en zonas urbanas consolidadas ha expuesto a adultos mayores y personas con movilidad reducida a condiciones de vulnerabilidad extrema dentro de sus propios hogares. “Me soplo y casi desvestida ando en la casa, nada más con el pañal puesto y una bata... Hace días atrás pasamos dos días sin luz, horrible, vino toda la mañana y se volvió a ir”, relató Mercedes Núñez, vecina de 83 años con fractura de cadera, quien evidenció la interrupción del servicio.
La obsolescencia y la falta de inversión física en los activos de la empresa productiva del Estado han provocado el colapso de componentes críticos, como los transformadores ante la sobredemanda estacional de energía en la región. Los usuarios afectados señalan que los tiempos de respuesta institucional no corresponden con la urgencia económica ni el riesgo sanitario que implican las temperaturas extremas en el litoral del Golfo.
Fue justo aquí en donde explotó el transformador que generó la falla en la energía eléctrica de esta zona. Los vecinos piden a la CFE que se agilice la reparación.
La interrupción del suministro eléctrico detiene también los sistemas de bombeo de agua potable para hogares y unidades productivas, lo cual agrava las condiciones de pacientes que dependen de equipos médicos conectados a la red. Esta pérdida de continuidad en el servicio público de energía eléctrica vulnera los derechos de los consumidores que padecen enfermedades crónicas y no cuentan con plantas de luz auxiliares.
“Hay gente que tiene oxígeno, que está con sondas, pero no tienen luz... Yo padezco de epilepsia, cuando estuve 40 minutos temblando a ellos no les preocupó... Nos quedamos sin agua y ¿cómo sube la bomba sin luz?”, denunció la residente Althea Leyequien Abarca.
Estrés térmico
Los efectos del choque térmico derivado de los apagones prolongados y falta de climatización artificial o de enfriamiento ya registran costos en los servicios de salud locales, donde se reportan ingresos de emergencia por deshidratación y descompensación hemodinámica. Las altas temperaturas —como los 50 grados de sensación térmica en Veracruz— inhabilita la capacidad del cuerpo para regular su temperatura, provocando bajas críticas en la presión arterial, de acuerdo con el sector salud.
“Me llevaron a urgencias en la mañana por el golpe de calor que me iba a dar. Me tuvieron que poner suero, inyectarme, porque es una cosa horrible... Padezco de la presión también y me bajó bastante”, detalló la vecina Beatriz Pérez sobre las secuelas físicas de los cortes de energía.
La gestión de la contingencia por parte del personal técnico de la paraestatal ha generado descontento entre los usuarios, quienes cuestionan la disponibilidad real de inventarios y la transparencia en la atención de reportes por daños en la infraestructura aérea. Los habitantes de la zona afectada señalan que la solución a sus demandas de abasto eléctrico estuvo condicionada por la presión social y la cobertura mediática, más que por una planeación de mantenimiento eficiente.
“Nos comentaron en la CFE que mágicamente aparecerá un transformador aéreo, el cual ayer nos decían que siempre no había... Hoy nuevamente que sí”, concluyó Erika Rodríguez, tras el arribo de las cuadrillas de reparación sin soluciones.



