Presión diplomática de Downing Street
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, intervino personalmente ante la FIFA para oponerse a un cambio de horario propuesto para el partido de octavos de final del Mundial 2026 entre Inglaterra y México, según reveló el diario británico The Guardian. La propuesta de la FIFA contemplaba adelantar el inicio del encuentro, originalmente programado para las 18:00 horas (tiempo de la Ciudad de México), al mediodía.
La federación inglesa temía que un inicio más temprano redujera el tiempo de aclimatación de los jugadores a los 2 mil 240 metros de altitud de la capital mexicana, un factor que consideraban podría favorecer al equipo mexicano. Starmer instruyó a funcionarios de su gobierno para expresar formalmente la oposición británica a cualquier modificación que alterara la preparación deportiva de Inglaterra.
El partido se retrasó por tormenta eléctrica
Finalmente, el encuentro no comenzó a la hora programada, aunque por una razón completamente distinta. La organización activó el protocolo por tormenta eléctrica debido a la amenaza de descargas atmosféricas sobre el estadio, lo que retrasó el silbatazo inicial una hora. En una recepción en Downing Street, Starmer fue cuestionado sobre la presunta intervención y respondió: "Tuvimos que luchar con la FA para que volviera a ser como antes, lo cual fue contraproducente".
Dentro de la cancha, Inglaterra superó la adversidad, la altitud y la expulsión de Jarell Quansah para imponerse 3-2 a México y avanzar a cuartos de final, donde enfrentará a Noruega.
Otras acciones del gobierno británico
No fue la única ocasión en que el gobierno británico participó indirectamente en la campaña mundialista de su selección. Días antes, el Ejecutivo impulsó una legislación de emergencia para permitir que los pubs de Inglaterra y Gales permanecieran abiertos durante la madrugada, facilitando que los aficionados siguieran el partido completo sin restricciones de horario. Al anunciar esa medida, Starmer declaró: "Puede que el fútbol vuelva a casa, pero nos aseguraremos de que los aficionados no tengan que hacerlo".
Impacto económico en Reino Unido
El triunfo inglés también generó un importante beneficio económico para el sector de la hospitalidad. Según datos de Heineken UK, las ventas de bebidas en sus pubs crecieron un 67% respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que las ventas de alimentos aumentaron un 81%. La cerveza lager registró un incremento del 76% y la sidra del 127%. Durante el retraso del inicio del partido, las ventas totales crecieron un 4782% interanual y aproximadamente dos de cada tres de los 2400 pubs operados por la empresa permanecieron abiertos para transmitir el encuentro.
Además, datos de MRI Software indicaron que la afluencia en las principales zonas comerciales del Reino Unido entre la medianoche y las 6 de la mañana fue casi un 150% superior a la registrada en el mismo lapso del año anterior. Hasta el momento, ni el gobierno británico ni la FIFA han emitido un posicionamiento oficial sobre la presunta gestión diplomática para modificar el horario del partido.



