La incómoda entrevista de Jacobo Zabludovsky a Salvador Dalí en 1971
Jacobo Zabludovsky y Salvador Dalí: la entrevista más tensa

En 1971, el periodista mexicano Jacobo Zabludovsky vivió una de las entrevistas más recordadas de su carrera, pero no por las respuestas que obtuvo, sino por la tensión y la ironía que Salvador Dalí imprimió a la conversación. El encuentro, que debía ser un diálogo con uno de los artistas más importantes del siglo XX, se convirtió en un intercambio lleno de correcciones, cuestionamientos y frases que aún hoy se recuerdan.

El inicio tenso en Portlligat

La entrevista se realizó en la casa del pintor en Portlligat, España. Desde los primeros minutos, Dalí marcó el tono: durante la prueba de sonido comenzó a hablar en catalán, y cuando Zabludovsky le preguntó si hablaba francés, el artista lo corrigió de inmediato. Este primer intercambio dejó claro que la conversación no sería sencilla.

Dalí pone en aprietos al periodista

Conforme avanzaba el diálogo, Dalí respondía de manera impredecible. Uno de los momentos más recordados ocurrió cuando el pintor explicó que la fuente de su genialidad era el ácido desoxirribonucleico (ADN). Ante eso, Zabludovsky preguntó: “¿Y eso para qué sirve, maestro, usted lo toma?”. La pregunta, ingenua, contrastó con la profundidad que Dalí esperaba.

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Poco después, el periodista le preguntó directamente si estaba loco. Dalí respondió con una frase que se volvería célebre: “La única diferencia entre Dalí y un loco es que yo no estoy loco”. La respuesta provocó risas entre los presentes y aumentó la incomodidad del momento.

La exigencia de preguntas más inteligentes

La tensión alcanzó su punto máximo cuando Zabludovsky quiso saber si era necesario ser un buen dibujante para ser un gran pintor. Dalí fue tajante: “Eso no lo respondo porque está en los manuales de arte. Otra pregunta más inteligente y acabamos”. El periodista intentó cerrar la entrevista preguntando en qué disciplina se reflejaba mejor su genio artístico. Dalí se levantó y exclamó: “¡En la cosmogonía!”. Cuando Zabludovsky pidió una explicación, el pintor lo mandó a estudiar, dando por terminado el encuentro.

La versión de Zabludovsky años después

Con el tiempo, Jacobo Zabludovsky explicó que aquella conversación nunca fue un enfrentamiento, sino un diálogo con un componente teatral en el que Dalí colaboró plenamente. “Era un juego, un diálogo teatral en el que Dalí colaboró plenamente. Yo en mis entrevistas acostumbro a hacer alguna pregunta torpe o tonta porque la importancia está en la respuesta. Hay que provocar la respuesta”, expresó. Incluso reveló que años más tarde volvió a entrevistar al artista en Nueva York y confesó que la charla en Portlligat era una de las entrevistas de las que más orgulloso se sentía.

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