El 8 de julio de 1976, la página 22 de la primera sección de Excélsior apareció en blanco. No contenía tinta, palabras ni rastro del contenido planeado. Ese vacío absoluto, sin embargo, está lleno de historias que cambiaron el rumbo del periodismo en México. La página en blanco es un documento histórico que simboliza los límites de la libertad de expresión y la lucha de poder entre el gobierno y el diario.
El contexto del golpe a Excélsior
El presidente Luis Echeverría Álvarez, eje del poder político sin contrapesos, buscó controlar la línea crítica de Excélsior, dirigido por Julio Scherer García. Desde 1965, cuando Echeverría era secretario de Gobernación, ya había comenzado a incidir en la vida interna del periódico. El conflicto escaló hasta que el presidente maquinó un plan en cuatro frentes: empresarios, financiamiento gubernamental, un líder campesino llamado Humberto Serrano Pérez y el periodista Regino Díaz Redondo, cercano a Scherer.
En 1972, el gobierno retiró publicidad oficial, afectando las finanzas de Excélsior. Esto preparó el terreno para el cambio de dirección. La noche del 8 de julio, Regino Díaz Redondo, presidente del Consejo de Administración de la Cooperativa Excélsior, ordenó retirar la página 22 de la rotativa, conocida como La Colorada. La matriz de plomo fue estrellada contra el piso, garantizando que la página apareciera en blanco.
La noche del 8 de julio de 1976
Vicente Leñero, en su libro Los periodistas (1978), recreó los momentos previos. A las 1:30 de la madrugada, los consejeros pidieron pruebas de agua de las páginas editoriales. A las tres de la mañana, Arcadio Becerril, jefe de talleres, recibió una orden escrita de Díaz Redondo para retirar la plana 22A. El texto contenía un ataque a los intereses de la cooperativa, según el memorándum. Roberto Martínez Maestre, encargado de la guardia, intentó mantener la plana en su lugar, pero la orden se cumplió. Scherer García llamó a Díaz Redondo para ordenar la publicación, pero este se negó. La llamada terminó con Scherer diciendo: “Te lo ordeno como director”, y Díaz Redondo colgó.
Las consecuencias del golpe
La destitución de Scherer García como director general ocurrió a las 14:30 horas de ese mismo jueves. Tras casi tres décadas en Excélsior, Scherer fundó la revista Proceso y se consolidó como una figura influyente del periodismo nacional. La ruptura abrió espacio para el nacimiento de medios independientes como Proceso, Vuelta, Unomásuno, La Jornada y El Financiero, integrados por periodistas formados en Excélsior.
Arcadio Becerril, quien se negó a retirar la plana, fue suspendido como cooperativista. Aunque logró reinstalarse dos años después, en 1983 fue suspendido definitivamente, acusado de conspirar contra Díaz Redondo. Murió en 2002 sin recibir liquidación de la cooperativa.
La página en blanco como símbolo
La prueba de agua de la página 22A, que contenía el texto censurado, fue conservada por el periodista Carlos Marín y entregada a Gerardo Galarza. Desde entonces, permanece enmarcada en su hogar como testimonio de la censura. La página en blanco representa para unos los límites de la libertad de expresión; para otros, una advertencia sobre los riesgos que enfrenta la prensa. Según Galarza, solo existía otro ejemplar de esa prueba. La página ha adquirido distintos significados: refleja el enfrentamiento entre Echeverría y Scherer, así como la ruptura entre amigos y compadres que fueron Díaz Redondo y Scherer.
El legado del golpe a Excélsior
Excisión continuó en circulación como cooperativa hasta 2006, pero su historia quedó marcada por este acontecimiento. La página en blanco es un recordatorio de la censura y de la lucha de poder entre el gobierno y la prensa. El episodio redefinió la libertad de expresión en México y sigue siendo fundamental para comprender la relación entre el poder político y el periodismo como contrapeso.



