Las calles secundarias recién reparadas en Iztapalapa, Iztacalco, Venustiano Carranza, Gustavo A. Madero, Álvaro Obregón y Tláhuac han vuelto a mostrar baches, cuarteaduras y hundimientos, a poco más de mes y medio del inicio de la temporada de lluvias.
Inversión de mil millones de pesos sin resultados duraderos
El deterioro ocurre a pesar de que este año el gobierno capitalino destinó mil millones de pesos para trabajos de bacheo y reencarpetado en las 16 demarcaciones. Los recursos fueron etiquetados para que cada alcaldía ejecutara obras de rehabilitación. Sin embargo, vecinos consultados por Excélsior afirman que las reparaciones no aguantaron las primeras lluvias y volvieron a presentar oquedades y grietas, provocando daños en llantas, rines y suspensiones cuyos gastos terminan absorbiendo los afectados.
Expertos señalan causas técnicas
Especialistas atribuyen el problema a las reparaciones superficiales, la ausencia de estudios técnicos integrales, el uso de materiales de baja calidad y la falta de una planeación que considere las necesidades específicas. “Las precipitaciones aceleran el deterioro cuando las reparaciones no cumplen con las especificaciones técnicas”, explicó Héctor Lases Mina, coordinador del Comité de Infraestructura del Transporte del Colegio de Ingenieros Civiles de México.
En entrevista, detalló que el problema comienza incluso antes de colocar el asfalto debido a las condiciones del suelo. Señaló que muchos de los hundimientos son por la sobreexplotación de los mantos acuíferos, por lo que, si se busca detener este fenómeno, se tendría que frenar la explotación de dichos complejos hídricos subterráneos de manera paulatina. El experto añadió que el deterioro también obedece a la falta de una gestión de pavimentos, la cual requiere de una planeación que los tiempos políticos suelen truncar frente a los tiempos técnicos.
Falta de planeación y materiales de baja calidad
Lases aseguró que en el país no se acostumbra planear adecuadamente, pues la urgencia de inaugurar obras provoca que muchas de ellas se concluyan sin un proyecto ejecutivo completo que considere estudios de mecánica de suelos, topografía, hidrología, análisis de tránsito y un diseño específico para cada vialidad. Cuando estas variables se ignoran, se aplican proyectos diseñados para otros tipos de suelo, ignorando que el subsuelo y el tráfico se comportan diferente en cada alcaldía. A esto se suma que los materiales carecen de la calidad adecuada porque se busca abaratar los costos de las obras, lo que permite que los desperfectos resurjan con rapidez.
Quejas de vecinos en varias colonias
En la colonia Santa Bárbara, en Iztapalapa, habitantes acusaron que las oquedades volvieron a abrirse y se encuentran en peor estado que antes. “Vinieron a tapar los baches y ahora están peor”, señalaron. La situación se replica en la colonia Zapotitla, en Tláhuac, sobre las calles Augusto Aguirre y Manuel M. López, donde vecinos como Celia Crispín indicaron que el problema se repite cada año. La habitante detalló que a inicios de este 2026 personal de la alcaldía o del gobierno capitalino acudió a tapar las oquedades, pero éstas volvieron a fracturarse de inmediato con las lluvias, sumando afectaciones por inundaciones que se agravan por la acumulación de basura en la vía pública. Las quejas por la mala calidad del asfalto también persisten en colonias de Iztacalco y Venustiano Carranza.



