El anonimato en las plataformas digitales continúa siendo un catalizador de violencia en México. De acuerdo con el Módulo sobre Ciberacoso 2025, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), aproximadamente 20.4% de los mexicanos que usaron internet durante 2025 sufrieron ciberacoso. Esto representa una ligera disminución respecto al 21% registrado en 2024, pero aún afecta a 19.4 millones de personas. Las mujeres se mantienen como las víctimas principales, especialmente aquellas entre 20 y 29 años, aunque también se ven afectadas las jóvenes de 12 a 19 años.
Prevalencia por entidad federativa
El estudio del Inegi revela que la prevalencia más alta de ciberacoso se detectó en Durango, con 28.5% de los casos. En segundo y tercer lugar se ubicaron Michoacán y Jalisco, respectivamente. En el caso de los hombres, la entidad con mayores casos fue Oaxaca. Estos datos reflejan una distribución desigual del fenómeno a lo largo del país.
Métodos de acoso más comunes
El método más utilizado por los acosadores, tanto contra hombres como mujeres, fue el contacto mediante identidades falsas. En el 61.1% de las situaciones no se pudo identificar al acosador, mientras que en el 24.2% de los casos se observó que el acoso provenía de una persona conocida. Destaca que el 52.7% de las víctimas que lograron identificar el sexo de los agresores afirmaron que eran hombres.
Las mujeres enfrentaron mensajes ofensivos, insinuaciones o propuestas sexuales, recepción de contenido sexual y llamadas ofensivas. Los canales más utilizados para acosarlas fueron WhatsApp, Facebook, llamadas al celular, Messenger e Instagram. Por su parte, los hombres enfrentaron mensajes y llamadas ofensivas, así como provocaciones para reaccionar de forma negativa y críticas por apariencia o clase social, a través de WhatsApp, llamadas al celular, Facebook, Instagram y Messenger.
Impacto y medidas de protección
Las víctimas de ciberacoso suelen experimentar diferentes respuestas emocionales, siendo las principales el enojo, la desconfianza y el estrés. Como medida de protección, en 2025 la acción más común fue bloquear personas, números, cuentas y páginas web. También se recurrió a ignorar o no contestar, cambiar el número telefónico e informar a familiares.
El estudio del Inegi confirma que el sesgo de género es evidente en el entorno digital: las mujeres continúan siendo el blanco predilecto de los agresores, lo que trastoca la tranquilidad y la salud emocional de millones de ciudadanas de forma cotidiana.



