Roger Bartra explora la condición migrante en 'El oficio de ser extranjero'
El reconocido antropólogo y Premio Crónica, Roger Bartra, presenta su más reciente obra literaria "El oficio de ser extranjero. Reflexiones sobre el viajar", un ensayo que combina elementos teóricos con experiencias autobiográficas sobre la condición migratoria. En entrevista exclusiva, el académico desarrolla su perspectiva única sobre este fenómeno humano universal.
La migración como fenómeno contemporáneo
Bartra señala que su libro aborda las masas que migran por guerras, hambre, o cambian por gusto su lugar de residencia, incluyendo también a los turistas. "Se trata de una migración más compleja que prácticamente está en todos los países, sobre todo en los más desarrollados, pero también en otros como México, donde cada vez hay más extranjeros", explica el autor.
El antropólogo observa movilizaciones constantes alrededor del mundo y destaca cómo este fenómeno transforma las sociedades receptoras, generando tanto oportunidades como tensiones en los lugares donde llegan estos flujos migratorios.
La experiencia personal: extranjero en su propio país
Lo más revelador del ensayo es la dimensión autobiográfica que Bartra incorpora. "Yo, en realidad, soy extranjero en el país en que nací", confiesa el académico, describiendo una condición peculiar que ha marcado su vida desde la infancia.
Los padres de Bartra huyeron del franquismo español, refugiándose en México como migrantes políticos. Esta herencia familiar creó una situación única: su lengua materna fue el catalán, no el español, sumado a un nombre, apellido y aspecto caucásico que lo hicieron sentirse diferente desde niño.
"Estaba en medio de esta combinación en México entre amor y odio al extranjero, entre chauvinismo y malinchismo", recuerda Bartra, describiendo el ambiente contradictorio que rodea a los extranjeros en la sociedad mexicana.
El oficio creativo del extranjero
La propuesta central del libro es concebir la condición de extranjero como un oficio comparable al de carpintero, poeta o sastre, con un lado creativo e imaginativo que aporta valor a las sociedades. Bartra argumenta que, aunque muchos países ven al extranjero como amenaza -el "masiosare" o extraño enemigo en México-, esta posición de distancia también ofrece perspectivas valiosas.
"El extranjero tiene una distancia con respecto al país en el que vive y ésta, aunque a veces es usada para discriminarlo, tiene sus bondades", sostiene el antropólogo, quien ejerce este "oficio" de manera particular por su doble condición.
Reflexiones sobre el viaje y experiencias compartidas
El libro dedica espacio significativo al fenómeno del viaje, analizando tanto a quienes lo execran como a quienes lo alaban. Bartra comparte una anécdota particularmente reveladora sobre un viaje a Crystal City, Texas, en los años setenta, junto al escritor Jorge Ibargüengoitia.
"Fue una experiencia realmente extraña ese viaje al que nos invitan mexicanos que son tratados como extranjeros en Estados Unidos, y ellos nos trataban como extranjeros a nosotros los mexicanos", describe Bartra sobre el encuentro entre intelectuales mexicanos y dirigentes chicanos.
La anécdota del whisky que Ibargüengoitia trajo de un condado vecino -donde la ley seca prohibía la venta pero no el consumo- ilustra el ingenio que surge en estos contextos interculturales.
El futuro de la migración y los desafíos nacionalistas
Bartra proyecta un futuro donde la presencia de extranjeros seguirá aumentando en todos los países, incluyendo México. Observa flujos crecientes de centroamericanos, venezolanos, haitianos y cubanos que, al intentar llegar a Estados Unidos, terminan estableciéndose en territorio mexicano.
El antropólogo contrasta la experiencia estadounidense -"la nación más importante y potente del mundo tiene su origen en la migración"- con la mexicana, donde los conquistadores españoles impusieron lengua y religión mediante una de las catástrofes demográficas más grandes de la historia, principalmente por enfermedades como la viruela.
Nacionalismo mexicano y paradojas culturales
Bartra aborda la paradoja de una sociedad mexicana esencialmente occidental -con religión católica y lengua española- que mantiene un nacionalismo sin sentido e irracional contra los extranjeros. "Este nacionalismo acaba obstaculizando el propio desarrollo del país", advierte el académico.
El libro también explora contrastes contemporáneos: generaciones que no salen de sus casas, pegadas a tabletas con horizontes estrechos, frente a migrantes que regresan de Estados Unidos con vestuario y actitudes diferentes que chocan con las costumbres locales.
"Los niños que no han asomado la nariz para nada fuera de su aldea juegan videojuegos importados, ven programas de televisión extranjera", observa Bartra, señalando cómo están cerca de lo extranjero pero con una imagen completamente deformada de esa alteridad.
Reivindicación del valor del extranjero
Finalmente, Bartra hace un llamado a reflexionar sobre el significado de la creciente presencia extranjera y a reivindicar su valor en las sociedades. Argumenta que la condición de extranjero proporciona visiones diferentes que pueden ser muy creativas y estimulantes para el desarrollo cultural y social.
"Se trata de un pequeño problema que se conecta con problemas muy importantes, con temas fundamentales de la historia de muchos países", concluye el antropólogo, invitando a una reconsideración profunda de nuestras actitudes hacia quienes llegan de otros lugares.



