Bled 1961: el renacimiento de Tal y la irrupción de Fischer
Bled 1961: Tal renace y Fischer irrumpe

En el otoño de 1961, la ciudad de Bled, en la antigua Yugoslavia, fue el escenario de uno de los torneos de ajedrez más fascinantes jamás disputados. Apenas unos meses antes, Mijaíl Tal había perdido el campeonato mundial ante Mijaíl Botvinnik con un contundente marcador de 13-8. Paradójicamente, aquella revancha quedó prácticamente olvidada, eclipsada por el brillante duelo de 1960 que había llevado al letón a la cima del ajedrez mundial. Difícilmente se encuentra un aficionado que muestre el menor interés por ese match.

Una guerra de maniobras lentas

Sin embargo, aquella derrota tenía un sabor particular. Tal llegó al encuentro con problemas renales; sus médicos le habían aconsejado posponer la contienda, pero el orgullo del campeón se impuso. Botvinnik, meticuloso como siempre, transformó cada partida en una guerra de maniobras lentas y finales técnicos, el terreno más inhóspito para el genio táctico letón. Muchos aficionados consideran aquella derrota un accidente histórico, similar al match de 1935 en el que Max Euwe arrebató el título a Alexander Alekhine: el holandés aprovechó a un campeón en plena debacle alcohólica, y dos años después Alekhine recuperó la corona con facilidad. Con Tal, el guion fue parecido: un campeón circunstancialmente disminuido, un título que nunca debió perderse.

Bled fue la respuesta del Mago de Riga. Repuesto parcialmente de sus dolencias, Tal desplegó todo su arsenal combinativo devastador, acumulando once victorias y cediendo apenas una derrota. Terminó con 14½ puntos de 19 posibles, una demostración de poder abrumadora.

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Bobby Fischer, la sorpresa

Pero la figura que dejó a todos con la boca abierta fue un jovencísimo Bobby Fischer, de apenas 18 años. El estadounidense completó el torneo invicto, una hazaña extraordinaria en semejante campo de batalla. Sin embargo, sus ocho victorias no bastaron: terminó un punto entero por detrás de Tal. Es difícil no preguntarse qué habría ocurrido si Fischer hubiera convertido alguno de sus empates en victoria. La historia del ajedrez pudo haber tomado otro rumbo en aquellas montañas eslovenas.

Bled 1961 quedó grabado como el torneo del renacimiento de Tal y la irrupción definitiva de Fischer en la élite mundial.

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Partida Fischer - Geller

  1. e4 e5 2. Nf3 Nc6 3. Bb5 a6 4. Ba4 d6 5. 0-0 Bg4 6. h3 Bh5 7. c3 Qf6 (Algunos comentarios de Fischer: “Geller parecía feliz con su innovación”)
  2. g4 (“Me percaté del peligro inherente en debilitar mi flanco de rey, pero consideré que podía aprovechar el retraso en el desarrollo de las negras.”)
  3. ... Bg6 9. d4 Bxe4 10. Nbd2 Bg6 [10...Bxf3 11.Nxf3 e4 12.Re1 d5 13.Bg5 y 14.c4 es devastador]
  4. Bxc6+ bxc6 12. dxe5 (Fischer cede la tensión prematuramente, aunque la continuación es sólida y difícilmente criticable. El propio Fischer descubrió después la contundente 12.Da4, sin llegar a calibrar su verdadero alcance.)
  5. ... dxe5 13. Nxe5 Bd6 14. Nxg6 (14.Cdf3, sosteniendo la tensión por segunda ocasión en la partida, era superior — algo que Fischer nunca llegó a sospechar.)
  6. ... Qxg6 (“Geller pensó media hora y dejó de sonreír”) 15. Re1+ Kf8 16. Nc4 h5 17. Nxd6 cxd6 18. Bf4 d5 19. Qb3 hxg4 20. Qb7 gxh3+ 21. Bg3 Rd8 22. Qb4+ 1-0