El nombre de Michael Jackson ha vuelto a ser tendencia mundial tras el estreno de su película biográfica "Michael" en cines, reavivando el interés no solo por su legado musical, sino también por los episodios más peculiares de su vida personal. Entre ellos destaca la historia de Bubbles, el chimpancé que el "Rey del Pop" adoptó en la década de 1980 y que se convirtió en uno de los símbolos más llamativos de su excéntrico estilo de vida.
¿Quién es Bubbles?
Bubbles es un chimpancé nacido en 1983 en un centro de investigación biomédica en Texas. Fue adquirido siendo apenas una cría por el entrenador de animales Bob Dunn, quien posteriormente lo llevó con Michael Jackson. Desde entonces, el primate se integró plenamente a la vida del cantante, viviendo primero en su casa en Encino y después en el famoso rancho Neverland. Su cercanía con la celebridad lo convirtió en una figura pública inusual: apareció en sets de grabación, ruedas de prensa e incluso en giras internacionales, como la de Japón en 1987.
Durante ese periodo, Bubbles también tuvo contacto con múltiples figuras del espectáculo. Entre los encuentros más recordados están los relatos de Jon Bon Jovi, quien aseguró haber convivido con el chimpancé en Tokio, y el testimonio de Rashida Jones, quien sufrió un incidente al ser mordida por él durante una visita junto a su padre, el productor Quincy Jones. Con el tiempo, el carácter de Bubbles se volvió más difícil de manejar, lo que llevó a su traslado fuera del entorno doméstico.
¿Dónde se encuentra actualmente?
Actualmente, Bubbles reside en el Center for Great Apes, un santuario especializado ubicado en Florida, donde vive desde 2005 tras el retiro de su cuidador. Ahí ha pasado más de dos décadas en un entorno diseñado para su bienestar, conviviendo con otros chimpancés y lejos del foco mediático que marcó sus primeros años.
Lejos de la vida agitada que llevó junto a Jackson, hoy Bubbles mantiene una rutina tranquila. Entre sus actividades favoritas destacan comer camote, escuchar música suave, particularmente con flauta y guitarra, y pintar, una habilidad que incluso lo llevó a participar en exposiciones benéficas. Aunque pasa buena parte del tiempo descansando, cuidadores del santuario señalan que conserva un lado juguetón, especialmente cuando interactúa con objetos como mochilas, donde guarda pequeños "tesoros".
Un legado que perdura
La historia de Bubbles sigue fascinando a los seguidores de Michael Jackson, quienes a menudo se preguntan por el paradero del famoso chimpancé. A sus más de 40 años, Bubbles goza de una vejez plácida, alejado de los reflectores pero siempre recordado como una de las mascotas más icónicas de la cultura pop.



