Capitán Garfio renace en Guadalajara: bailarín transforma cuerpo y técnica para icónico villano
En el vibrante escenario del Teatro Degollado, el antagonista no se construye desde la oscuridad, sino desde una presencia escénica que transforma el cuerpo en lenguaje narrativo. Para el bailarín tapatío Carlos Hernández, asumir el papel del Capitán Garfio en la nueva producción de Peter Pan representa una experiencia transformadora que ha replanteado su relación con el movimiento, el personaje y la interpretación dentro del ballet contemporáneo.
Un villano con tacones y garfio
La puesta en escena, estrenada el 10 de abril y que continúa su temporada en Guadalajara, presenta una versión del coreógrafo Septime Webre en sinergia con el Ballet de Jalisco. Tradicionalmente ambientada en Londres, la historia se traslada aquí a un universo que dialoga con la península de Yucatán y el Caribe, donde la arquitectura colonial, la flora y fauna regional, y la iconografía pirata se fusionan con el lenguaje del ballet.
Para Hernández, el proceso comenzó con una transformación física radical: abandonar las zapatillas tradicionales por calzado de carácter con tacones, más pesado y rígido, que modifica completamente el equilibrio y la postura corporal. A esto se suma el uso permanente del garfio y un vestuario voluminoso que condiciona cada desplazamiento escénico.
"Personalmente me toca interpretar a Capitán Garfio, que es un personaje de carácter, el antagónico. A mí me tocó dejar las zapatillas y todo el tiempo traigo unos zapatos de carácter, unos taconcitos, lo cual personalmente me sacó de una zona de confort", explicó el bailarín en entrevista.
Desafíos técnicos y adaptación corporal
La adaptación corporal ha sido un proceso progresivo que incluye:
- Semanas de ensayo modificando hábitos técnicos profundamente arraigados
- Aprender a sostener la estabilidad con el nuevo calzado
- Desarrollar coordinación distinta para manipular el garfio como parte del lenguaje escénico
- Ejecutar movimientos con la mano izquierda en escenas de combate
"He tenido que imprimirle un toque personal a un personaje sumamente complejo. Además, traigo un elemento humano que es el garfio, lo que también hace que sea más complejo. Yo tengo un mes ensayando con un guante, con el garfio y con los taconcitos todo el día en el ballet", detalló Hernández.
Producción ambiciosa con más de 85 artistas
Para el Ballet de Jalisco, este montaje representa uno de los proyectos más ambiciosos de los últimos años, no solo por su escala escénica, sino por la complejidad técnica que implica. La producción incorpora:
- Sistemas de vuelo escénico con arneses y mecanismos de suspensión
- Tecnología multimedia y videomapping
- Diseño de vestuario que transforma la estética tradicional
- Participación de decenas de niñas, niños y jóvenes de escuelas de danza
La escena de batalla, uno de los momentos centrales, resume la exigencia técnica con uso de espada, coordinación entre intérpretes e interacción con escenografía móvil que requiere precisión coreográfica combinada con conciencia espacial.
Caracterización y estilo coreográfico innovador
El proceso creativo también ha implicado un trabajo detallado de caracterización. El personaje de Garfio no se define únicamente por su antagonismo, sino por una presencia escénica que combina elegancia, teatralidad y humor. El vestuario completo con armaduras, peluca, bigote y barba modifica la percepción del propio cuerpo y obliga al intérprete a ajustar la gestualidad.
La coreografía de Webre introduce un estilo de movimiento que se aparta de las convenciones tradicionales del ballet clásico, fusionando distintos lenguajes corporales -desde el slapstick hasta el hip hop y el tango- en una estructura narrativa que enfatiza la teatralidad.
"El trazo coreográfico es muy específico, pero también tienes muchas áreas en las que puedes ejercer libertad creativa: cómo entras en el personaje, qué matices quieres hacer para contar la historia, cómo interactúas con tus compañeros", explicó Hernández sobre el proceso interpretativo.
De Guadalajara al Auditorio Nacional
Tras su temporada en Guadalajara, la compañía iniciará una gira nacional que marcará un momento significativo en su historia institucional. Por primera vez desde su creación, el Ballet de Jalisco se presentará en el Auditorio Nacional, uno de los escenarios más importantes del país, para luego llegar al Centro Cultural Tijuana.
La experiencia ha permitido a Hernández explorar nuevas posibilidades interpretativas y redescubrir la dimensión lúdica del trabajo escénico. "Ahora ya no uso zapatillas; tengo que convertirme en un pirata encantador, pero también con maldad, de una forma más caricaturesca. Ahí me he descubierto con otras capacidades que tengo", reflexionó el bailarín.
El estreno de Peter Pan en el Teatro Degollado marca así un momento de renovación para el Ballet de Jalisco, que busca ampliar su repertorio y fortalecer su presencia en el circuito nacional mediante la combinación de tradición coreográfica, innovación tecnológica y participación comunitaria.



