La Casa de la Cultura de Juchitán: 54 años preservando el legado zapoteca
La Casa de la Cultura de Juchitán de Zaragoza, conocida en zapoteco como Lidxi Guendabiaani, celebra 54 años de historia como un espacio fundamental para la preservación y difusión de la cultura zapoteca en la región del Istmo de Tehuantepec. Fundada en 1972 por el visionario artista plástico Francisco Toledo junto a un grupo de organizadores comprometidos, esta institución se ha consolidado como el primer recinto cultural de su tipo en el estado de Oaxaca.
El sueño de Toledo hecho realidad
Francisco Toledo, originario de Juchitán de Zaragoza y reconocido como uno de los principales impulsores culturales de Oaxaca, regresó a su tierra natal después de vivir en el extranjero con una misión clara: hacer accesible el arte y la cultura para todos. "A lo largo de sus 54 años de historia, la Casa ha cobijado lo mejor de las artes (pintores, escultores, escritores, músicos, poetas y antropólogos), a la vez de promover la creación artística de los zapotecos istmeños", comenta Michel Pineda, director actual del espacio cultural.
El inmueble del siglo XIX, ubicado estratégicamente a un costado del Templo de San Vicente Ferrer en el corazón de Juchitán, fue habilitado como recinto cultural en tan solo 28 días por iniciativa del entonces secretario de Educación Pública, Víctor Bravo Ahuja. La arquitecta Sofía Musalem recibió la encomienda de realizar las modificaciones necesarias, aunque enfrentó resistencia de comerciantes locales que se opusieron a la demolición del mercado y Palacio Municipal, a pesar de que estos habían sufrido un incendio previo.
Una construcción contra reloj
Pineda recuerda una anécdota transmitida por tradición oral que explica la urgencia del proyecto: "¿En cuánto tiempo construyeron la iglesia de San Vicente los binnigula'sa?" preguntó Bravo Ahuja. "En una noche", fue la respuesta. Inspirado por esta hazaña, el funcionario ordenó que en 28 días habrían de crear la Casa de la Cultura.
Para la rehabilitación del espacio participó activamente la comunidad juchiteca:
- Mujeres donaron sus trajes regionales para exhibición
- Campesinos y pescadores aportaron sus herramientas de trabajo
- Francisco Toledo contribuyó con una colección de pinturas para la primera exposición de arte contemporáneo
Inauguración histórica y desarrollo cultural
La inauguración oficial se realizó el 22 de marzo de 1972 por el presidente Luis Echeverría Álvarez, convirtiéndose así en la tercera casa de la cultura del país y la primera establecida en una comunidad indígena. Con el apoyo de familiares, amigos y la comunidad en general, se crearon espacios fundamentales:
- Museo de arqueología con piezas donadas de colecciones particulares
- Sala infantil de lectura que formaría a una generación de artistas
- Biblioteca especializada
- Sala de cine y auditorio
- Pinacoteca y explanada con teatro al aire libre
Por órdenes específicas de Bravo Ahuja, se abrió una sala especial para exponer la obra de Toledo y piezas donadas por sus amigos artistas. El artista juchiteco, a través de Ediciones Toledo, realizó un trabajo fundamental en el fortalecimiento de la lengua zapoteca, publicando a escritores como Pancho Nácar, Macario Matus, Víctor de la Cruz y Andrés Henestrosa, entre otros.
Un espacio de lucha y resistencia
"Este mismo sitio fue escenario de las luchas solidarias, a favor de la defensa de las causas obreras y campesinas de la localidad, que germinaría en los años 80 alzando a Juchitán como el primer municipio gobernado por la izquierda en el país", destaca Pineda sobre el papel político y social del recinto.
El artista Toledo invitó a figuras como Carlos Monsiváis y varios artistas e intelectuales, impulsando un movimiento cultural en Juchitán del que esta Casa de la Cultura es el resultado más tangible y perdurable.
Recuperación tras el sismo de 2017
El sismo del 7 de septiembre de 2017 afectó gravemente la estructura del edificio ubicado en la calle Belisario Domínguez, en el Centro de Juchitán. Su restauración y rehabilitación llevó siete años, gracias a una inversión compartida entre iniciativa privada, federación, gobierno estatal, sociedad civil organizada y voluntarios.
"El concepto eje para el proceso de rehabilitación de la Casa fue devolver a la región un centro social y cultural de trascendencia histórica que se consideraba perdido, luego del sismo", concluye el director Michel Pineda, destacando la importancia de preservar este legado para las futuras generaciones.



