Ella es Fernanda Rivera, una nueva voz de la actuación en México. Hay nuevas voces en la actuación que no pretenden encajar en moldes preestablecidos; una de ellas es la de Fernanda Rivera, actriz mexicana cuya trayectoria —aún joven— ya dialoga con algunos de los nombres y proyectos más relevantes del cine contemporáneo. Algo que llama la atención al instante es que Rivera se asume como actriz en permanente transformación. “No creo haber encontrado una voz”, dice con honestidad. Lo suyo es la búsqueda: abrir puertas, pero también ventanas, explorar caminos sin aferrarse a una sola forma de entender la actuación.
Formación y primeros pasos
Formada en teatro en la UNAM, su salto al cine fue casi natural. Desde sus primeros años, comenzó a participar en producciones que hoy forman parte de una filmografía sólida, en la que conviven títulos como Una película de policías, Sundown, Bandidos, Somos o la esperada Pedro Páramo.
Un camino orgánico
Más que una trayectoria lineal, el recorrido de Fer Rivera ha sido orgánico. Desde sus inicios, encontró oportunidades en el cine incluso antes de terminar su formación académica, lo que le permitió construir experiencia desde la práctica. Hoy, su trabajo comienza a ser reconocido con nominaciones relevantes, como su participación en Las Muertas y la presencia de Soy Mario en festivales como el de Guadalajara. Pero más allá del reconocimiento, hay algo que atraviesa su elección de proyectos: la necesidad de contar historias que incomoden, que cuestionen, que reflejen problemáticas reales del país.
Historias que incomodan
Rivera no busca personajes fáciles. Le interesan narrativas que exijan investigación, sensibilidad y profundidad. Desde historias sobre violencia estructural hasta relatos que exploran identidad y género, su brújula apunta hacia proyectos con carga social y humana. No es casualidad que destaque la importancia de participar en historias que visibilicen realidades complejas, como la trata de personas o las experiencias de la comunidad trans. Pero también hay espacio para otros géneros: el terror, la comedia y las películas de época forman parte de su interés creativo.
Construcción de personajes
Su proceso es meticuloso y poco convencional. Fer Rivera investiga, sí, pero no se queda en lo superficial. Consulta archivos, escucha registros históricos, visita espacios y observa personas. Para ella, actuar no es solo interpretar: es comprender profundamente el contexto. Incluso utiliza la música como herramienta emocional. Crea playlists específicas para cada personaje, canta, se conecta con las emociones de la época. “La música cambia el corazón de cada década”, explica, dejando claro que su proceso va más allá de la técnica.
Entre México y Nueva York
Dividir su vida entre Ciudad de México y Nueva York ha transformado su mirada artística. Por un lado, mantiene un vínculo fuerte con sus raíces —particularmente con espacios como Xochimilco— que alimentan su identidad. Por otro, el contacto con otras industrias y culturas le permite cuestionar su lugar como actriz mexicana en el mundo. La migración, dice, es un proceso complejo pero profundamente enriquecedor, especialmente para quien busca contar historias.
Retos de una actriz mexicana hoy
Rivera es clara: uno de los principales desafíos es evitar la representación superficial o estereotipada. Como mujer mexicana, reconoce que muchas veces los personajes asignados a perfiles racializados carecen de profundidad. Por eso, insiste en la necesidad de construir historias tridimensionales, con humanidad, investigación y respeto. “No se trata de ser folclor”, apunta, sino de contar historias desde el amor y la complejidad.
Proyectos futuros
Actualmente, la actriz también explora nuevas facetas. Produce y conduce Canal Nacional con Fer Rivera, un proyecto digital que busca abrir conversaciones sobre cultura, arte y cine desde un espacio íntimo y auténtico. Además, no descarta dar el salto a la dirección, impulsada por su experiencia trabajando con cineastas como Michel Franco, Rodrigo Prieto o Luis Estrada, de quienes ha aprendido distintas formas de construir universos narrativos.



