El programa de graffiti en la Ciudad de México se ha consolidado como una herramienta eficaz de reinserción social para jóvenes que han cometido delitos. A través del arte urbano, estos adolescentes participan en actividades comunitarias como parte de medidas alternativas a la privación de la libertad.
Arte urbano como alternativa
María Ortiz, directora de programas de prevención del delito, explicó que los participantes son adolescentes que incurrieron en faltas como robo sin violencia, daños a la salud o violencia familiar. Ahora, cumplen con trabajos comunitarios que incluyen la creación de murales en espacios públicos. El proyecto busca ofrecer alternativas ante contextos de pobreza, violencia y falta de oportunidades que enfrentan en sus comunidades.
Transformación de espacios y vidas
Mediante el graffiti mundialista, los jóvenes pintan murales con símbolos como balones de fútbol, Frida Kahlo, Quetzalcóatl y el Estadio Azteca. Estas intervenciones se realizan con el apoyo de la Unidad Graffiti de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, como parte de talleres psicoeducativos y actividades para prevenir la reincidencia. Autoridades indicaron que alrededor de 2 mil jóvenes han participado en el programa, de los cuales cerca de 300 permanecen activos actualmente.
Recuperación de espacios en alcaldías
El programa ha permitido recuperar espacios en alcaldías como Iztapalapa, Tláhuac, Gustavo A. Madero, Azcapotzalco y Coyoacán, donde antes había abandono o vandalismo. Además de mejorar el entorno urbano, las autoridades destacan que estas acciones ayudan a que los jóvenes se alejen de entornos violentos y tengan una segunda oportunidad.



