La Saturación Digital y la Necesidad de un Gran Reinicio Artístico
En la actualidad, la descomunal cantidad de artistas y obras disponibles en internet ha generado lo que se podría denominar una "super epistemología global". Este fenómeno, descrito en Artgenetic, El Arte cómo un Hoyo Negro (16 de julio de 2022), atrae, considera, analiza, asimila y critica todo lo existente en el ámbito artístico. Sin embargo, esta abundancia informativa conlleva una paradoja: obliga a una selección minuciosa de cada artista basándose únicamente en sus alcances y logros genuinos, relegando al olvido a aquellos que han construido su visibilidad y legitimación a través de relaciones, privilegios, currículums inflados y una noción vacía de "éxito".
El Artista como Fantasma Digital y la Crisis de Legitimidad
Este exceso ha derivado en lo que se conoce como El Artista como Fantasma Digital (Artgenetic, 22 de julio de 2023), una figura que detenta una obra y una carrera muertas, pero que, no obstante, permanece de manera perpetua en la red. En la columna Genealogía del Arte en la Era de la Información (14 de diciembre de 2024), se describe una potencial discriminación que ahora apunta hacia dos focos rojos críticos para el ecosistema artístico:
- Una brutal expulsión tanto de artistas establecidos como emergentes que producen obra deficiente o carente de sustento.
- Ante la saturación de información, un necesario apagón y subsecuente reinicio del ecosistema del arte, impulsado por la naciente crisis del mercado y los bajos presupuestos en instituciones culturales.
Este proceso de reinicio ya se anunciaba en la década de los 90, cuando el arte transitó del auge de la pintura Neoexpresionista Alemana, la Transvanguardia Italiana y el Neomexicanismo hacia una revisión profunda de las vanguardias de los 60 y 70: el videoarte, la instalación, el performance, el Arte Conceptual, el Minimalismo y el Arte Povera, entre otros.
El Surgimiento del Formalismo Crítico
La actual Era de la Información permite detectar con mayor precisión a artistas que se desenvuelven en dos grandes vertientes:
- Artistas formalmente experimentales, como Fernando García Correa, con sus pinturas "formalistas puras" alrededor de 2010, o Santiago Merino.
- Artistas socio-políticamente críticos, como Rolando López o Mariana Botey.
Además, esta era digital facilita localizar la fusión de ambas prácticas, dando lugar a lo que se conoce como Formalismo Crítico. Un pionero en esta fusión fue el muralista mexicano David Alfaro Siqueiros, quien sentó las bases al integrar lo experimental con lo crítico, como se evidencia en obras como Retrato de la Burguesía (1939) y Accidente 1 (1969).
Ejemplos Contemporáneos de Formalismo Crítico
Siqueiros anticipó así a creadores contemporáneos como:
- Éktor García, quien mezcla tradiciones artesanales con una combatividad Queer y objetos BDSM eróticos, como se vio en su exposición en Kurimanzutto.
- Santiago Merino, en su obra Colaboraciones Forzadas (2014), donde "borró" el Edificio Norten dentro del Museo del Chopo utilizando papel espejo, rescatando con reflejos la esencia del edificio original.
- Rolando López, quien creó un hipotético Museo Guggenheim en una zona minera de Aguascalientes, explotada y contaminada históricamente por Solomon R. Guggenheim, criticando así la relación entre arte, capital y devastación ambiental.
Hacia un Nuevo Ecosistema Artístico
Prácticas artísticas de este calibre cooperan activamente al Gran Reinicio del Arte. Este reinicio busca abolir las modas efímeras impuestas por el mercado, combatir la sobre institucionalización del arte temático y crítico que a menudo lo despoja de su filo, y erradicar el ninguneo curadorial hacia la experimentación formal pura. En un mundo hiperconectado, la verdadera revolución artística no está en la cantidad, sino en la calidad y la profundidad del discurso.



