En un contexto global marcado por conflictos internacionales, polarización social y relaciones humanas cada vez más automatizadas, el dúo chileno Hermanos Ilabaca responde con un mensaje de ternura, psicodelia y groove latinoamericano. Su nuevo álbum, "Redamancia", es un manifiesto sonoro que desafía las tendencias comerciales y propone el amor como un acto de resistencia.
Un disco que abraza la luz en tiempos oscuros
Los hermanos Ilabaca, conocidos por su vínculo con 31 Minutos, presentan su segundo trabajo de estudio, un material que fusiona funk, soul, psicodelia, sonidos del altiplano y música latinoamericana contemporánea. "En momentos oscuros de la humanidad creemos que el hilo central de una nueva música tiene que ser la luz y el amor", afirmaron durante una entrevista. Lejos de ser una postura ingenua, los músicos sostienen que hablar de amor hoy es subversivo en una industria obsesionada con el consumo rápido y las narrativas vacías.
El concepto detrás de "Redamancia"
Aunque no planearon un álbum conceptual, las canciones construyen un universo emocional coherente. El eje central es el amor, los afectos y la reciprocidad. "Estamos viviendo momentos muy oscuros como humanidad y creemos que la música tiene que aportar luz", señalaron. Cada sencillo es una pieza de este rompecabezas emocional.
En "Venus en Marte", el dúo utiliza referencias astrológicas para hablar de tensiones humanas: Marte representa la guerra y la destrucción, mientras que Venus simboliza la energía que transforma el impulso destructivo en amor. "A pesar de todo lo que los humanos intentemos destruir, el universo sigue moviéndose y Venus termina inhibiendo el fuego de Marte", explicaron. La canción no cae en el pesimismo, sino que propone una alternativa: "Quizás la única forma de apagar el fuego es dejando de echarle más fuego".
Redamancia: amor recíproco como principio artístico
El título del álbum hace referencia al amor correspondido, pero el grupo lleva el concepto más allá de lo romántico. "Nosotros hacemos la analogía con la música. Le damos amor porque la música nos devuelve amor", comentaron. La canción es una declaración de principios: entender el arte como una relación viva y orgánica entre el creador y su obra. En una época donde la música parece diseñada para durar segundos en TikTok, el dúo insiste en recuperar la experiencia emocional profunda de escuchar discos completos.
El amor como acto político
Para los Hermanos Ilabaca, escribir sobre amor en 2026 no es superficial, sino una postura política. "Amar en un mundo que tiende a automatizar los afectos y a individualizar a las personas, claro que es un acto político", afirmaron. Criticaron cómo las relaciones humanas se han vuelto transaccionales, con aplicaciones de citas y vínculos digitales inmediatos. "Hoy es más difícil hablar de amor cuando todo parece empujar a que estemos desunidos". La conversación conecta con la "ternura radical", una idea que propone el cuidado emocional como resistencia frente a la violencia sistemática.
Una conexión artística casi telepática
El dúo comparte una relación creativa de más de 30 años. "Tenemos una intelectividad como hermanos. Hay procesos casi telepáticos en la creación", explicaron. Esta conexión se refleja en las armonías vocales y en la construcción de canciones desde distintos instrumentos: uno compone desde la guitarra acústica, el otro desde el piano. "Cuando tenemos el mismo ADN, se produce un coro muy bonito".
Funk latinoamericano, psicodelia y soul
Musicalmente, el disco es ecléctico: funk con raíz latinoamericana, soul, psicodelia, groove eléctrico, sonidos brasileños, folk del cono sur y world music. "Somos muy eclécticos y bastante desprejuiciados musicalmente", aseguraron. Sus influencias provienen de músicas periféricas: Italia, Turquía, Irán, India y Latinoamérica. El proyecto también tiene una fuerte influencia cinematográfica; uno de los integrantes confiesa que imagina imágenes mientras compone. "El cine me hace soñar música". A esto se suma la influencia del paisaje sudamericano: playas chilenas, el altiplano y la geografía del cono sur. "Estamos electrificando la música latinoamericana", afirmaron, reinterpretando las raíces regionales desde una mirada contemporánea.
Latinoamérica en la industria global
El dúo reflexionó sobre el lugar de Latinoamérica en la cultura pop. Consideran que el éxito de artistas como Bad Bunny, Shakira o Juanes demuestra que la región ya no es periférica, pero falta fortalecer la colaboración interna. "Los chilenos tenemos que venir más a México, ir a Colombia, Perú, Argentina… fortalecer la región". Creen que es un "bonito momento para sentirse latino".
Su forma de trabajar ha evolucionado: antes grababan discos completos bajo los tiempos de las disqueras; hoy lanzan canciones de manera continua mientras terminan el álbum. "Grabar y sacar, grabar y sacar… nos acomoda". Sin embargo, siguen creyendo en el formato del disco como experiencia completa. Ya tienen varias canciones listas y seguirán publicando sencillos en plataformas digitales.
"Luz eléctrica latina": el espíritu del disco
Cuando se les pidió resumir el álbum en una frase, respondieron: "Luz eléctrica latina". Luego agregaron: "Groove psicodélico del altiplano". El objetivo principal es crear música que funcione como refugio emocional y experiencia colectiva. "Queremos que la gente entre en la rueda de la redamancia".



